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Pureza Sexual … ¿EMBRIAGADO DE SEXO O DE DIOS?

febrero 11, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino romperá el odre, y se pierde el vino y también los odres; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos. Marcos 2:22 

Durante décadas, caminé por esta vida dando tumbos, embriagado con el vino viejo de la lujuria sexual. Y de tanto emborracharme con este vino viejo, me convertí en un odre viejo; odre coartado y reseco, llenos de remiendos.  Así, mi embriaguez me despojó día a día de la posibilidad de ser transformado.  ¿Por qué?  Porque me acostumbré a ser odre viejo.  Porque este conformismo con mi atadura de pecado me cegó; me quitó toda esperanza de ser un hombre capaz de cambiar.

Y en mi caminar lleno de tropezones y caídas, no acababa de entender la sencilla pero profunda parábola de los odres y los vinos.  El enemigo me engañó, haciéndome creer que por ser odre viejo, estaba condenado al vino viejo que me desgastó por dentro.  Pero si reflexionas en la parábola de Jesús, verás que su mensaje está tejido con hilos de esperanza.  Ciertamente, un odre viejo no podrá recibir un vino nuevo, porque el nuevo vino romperá el odre desgastado, causando que el vino nuevo se pierda y acabe derramado en el WineGoneBadpiso.

Pero Cristo nos dice más.  Él también nos dice que un odre nuevo podrá recibir el vino nuevo sin que éste se pierda.  Aún más, en esta simple enseñanza, podemos ver el Amor de Dios por sus viejos odres.  Porque El no quiere que estos odres llenos de sequedad y remiendos se pierdan.  El anhela que estos odres sobrevivan, pero mediante la milagrosa transformación que solo Dios puede hacer en ellos.

¿Puedes ver tu vida reflejada en esta parábola? Engañados y borrachos por el viejo vino del pecado que nos añejó, muchas veces pensamos que podíamos recibir un vino nuevo, con nuestra condición de odres viejos.  Así, vez tras vez, las consecuencias de nuestra embriaguez fueron desastrosas.  Nuestro odre viejo se desgarró.  El vino nuevo se perdió.  Y en lugar de desechar ese odre viejo que nos causó tanta perdición, optamos por remendar la piel rasgada; decidimos poner parchos que nunca curarían la ruptura. Nos resistimos a descartar lo que ya no servía; porque en nuestra negación, pensamos que un remiendo solucionaría el problema.

Pero hoy, las palabras de Jesús vienen a enseñarnos, a confrontarnos con amor, y a darnos esperanza.  Porque no es cualquier persona quien te habla.  Cristo es el Vino Nuevo, el fruto de la vid del nuevo pacto, hecho hombre por amor a la humanidad.  Porque todos éramos odres viejos antes que Él llegara con su nuevo Evangelio.  Porque Él se nos ofreció como el Nuevo Vino que rompió con todo lo pasado.  Pero para recibirlo, Él necesita de ti.  Él necesita que el viejo hombre que te esclavizó sea enterrado para siempre y que un nuevo hombre surja a la vida.

¿Puedes entender ahora la parábola de Jesús?  Porque más que una parábola, Cristo se presenta como el Vino Nuevo que anhela compartirse con la humanidad.  Porque Él anhela llenarte.  ¿Qué tendrás que hacer?  Descarta el odre viejo.  Descarta el vino viejo que embriagó tu vida con la borrachera del pecado.  Aleja de tu boca ese vino viejo que te esclavizó y que erosionó tu pureza hasta convertirte en un hombre débil y lleno de remiendos. Ahora, hoy, tú puedes ser un odre nuevo.  Hoy Cristo está dispuesto a transformarte.

Porque Él sabe que su nuevo vino necesita un nuevo odre.  Él sólo necesita la actitud de un corazón dispuesto y arrepentido; un corazón rendido ante su misericordia.  Entonces, y sólo entonces, serás un odre nuevo; un odre limpio y puro, capaz de resistir el poder restaurador del Espíritu Santo de Dios.  Porque habrás llegado a los pies de Jesús sin falsos pretextos, si disfraz de hombre nuevo tras el cual todavía se esconde el hombre viejo. Entonces, tu odre nuevo, intacto, sin hedor al pasado, sin mancha, estará listo.

¿Qué faltará?  Que abras tu odre.  Abrelo lo más posible y recibe el Vino Nuevo que Cristo te ofrenda; llénate de su perdón restaurador y llénate de su Amor, porque ya nunca más tendrás que ser un odre viejo.  Y dejando atrás la pasada embriaguez del pecado que te ató, embriágate ahora de su presencia transformadora; embriágate de su incomparable libertad.  Sí; anhela este Vino Nuevo con la pasión y el compromiso de un odre nuevo.  Anhela tanto recibirlo, como Él anhela recibirte a ti.

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!

http://www.purezasexual.com

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Pureza Sexual … ¿PUREZA EN LA MALETA, O EN EL CORAZÓN?

febrero 4, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

La pureza sexual no tiene caras dobles, disfraces, ni apariencias.  Siendo un obsequio de Dios, refleja los atributos de su Dador:  Es siempre trasparente y nunca cambia.  Para quien desea recibir este maravilloso regalo, el reto está en preservarlo como nos fue entregado.  ¿Podrá existir un reto más alejado de nuestra realidad de vida?  ¿Podremos estar más alejados de aquel Edén, donde la pureza de nuestra desnudez era tal, que ni siquiera nos dábamos cuenta de ella?  Hoy, nuestra realidad es vivir en un mundo que idolatra al dios sexo, a la diosa carnalidad y al ídolo lujuria sexual sobre el altar del erotismo desenfrenado.  Hoy, somos seducidos, conquistados y esclavizados por un sexo que fue diseñado para elevarnos por encima de la creación, no para lanzarnos al sótano de ella, como si fuéramos seres dominados por el instinto de preservación de la especie.  Pero, sobretodo, pureza sexual se ha convertido en una apariencia social que muchos predican y pocos practican.  Pureza sexual se ha convertido en esa obra maestra del museo, que nos encantaría tener, pero que resulta inalcanzable a nuestro bolsillo. Entonces, nos conformamos con comprar aquella pobre imitación que nos recuerda la obra verdadera, que nos engaña a medias, que nos produce una satisfacción defectuMan-with-suitcase-webosa, cuando la colgamos en la pared de nuestras apariencias.  La verdad es que en muchas ocasiones aparentamos tener una pureza sexual que no tenemos.  Fingimos.

En la multitud de ojos que nos observan, buscamos aceptación y crédito hablando de una pureza sexual que se nos escapa, que nos evade, que no vive cerca de nosotros.  ¿Por qué mentimos?  ¿Será por el miedo a ser juzgados, a ser señalados como inferiores, como fracasados?  Todo esto apunta a un hombre que se ha olvidado de Dios, que ha perdido el norte y que no entiende que sólo con El es que podemos ser puros.  Se nos ha olvidado que ya fracasamos antes de que Cristo viniera a redimirnos en la Cruz. Olvidamos que sólo por su gracia derramada en aquel madero es que podemos regresar y permanecer en la pureza. Y si lo que aquí expongo suena demasiado fuerte, reflexionemos.  Examinemos la pureza que vivimos en frente de los que nos conocen, versus la pureza que vivimos cuando estamos solos, o cuando estamos con gente desconocida para nosotros.  La verdadera pureza es la que se sostiene a pesar de los cambios geográficos, o los cambios de audiencias.  Porque ser puro es ser uno.  Si cambiamos, si nuestra pureza varía como el termómetro, dependiendo del lugar, de la temperatura, o de las estaciones, entonces, debemos seguir buscando la pureza de Dios, debemos descolgar la imitación de nuestra pared y aspirar a la obra maestra que Dios tiene para nosotros. En estos tiempos, no podemos darnos el lujo de tener una pureza ambivalente, cambiante y confusa.  ¿Sabes por qué?  Porque pureza sexual ya no se trata sólo de ti.  Pureza sexual trata sobre la herencia de integridad que habrás de dejarle a tus hijos. Porque si le hablas a tus hijos de pureza todo el tiempo del mundo, pero no la vives, no estarás enseñándoles pureza; estarás enseñándoles hipocresía. Pregúntate con todas las fuerzas de tu corazón:  ¿Vives una pureza radical que no cambia, que no cede, que no se vende?  ¿Vives la misma pureza entre la gente, que la que vives en la soledad de tu cuarto, en la privacidad de tu hogar?  ¿Eres el mismo modelo de pureza e integridad cuando los ojos de tus familiares te miran, versus cuando son los ojos de personas desconocidas los que se posan sobre ti?

Hoy, le pido a Dios que te permita tener una pureza sexual sin signos de variación.  Hoy le pido a Dios que te permita modelarle a tus hijos y a la generación venidera una pureza que no ceda ante la presión de un mundo que le vendió el alma al sexo y que ridiculiza a quienes desean caminar en pureza sexual. Tal vez, seamos minoría en estos tiempos; tal vez nuestras voces se diluyan en medio de la multitud, pero no olvides que Cristo revolucionó al mundo con un puñado de hombres.  Sólo se necesita una flama, una chispa para provocar un gran incendio.  Piensa que hoy, tu puedes hacer la diferencia en tu hogar, en tu vecindario, en tu trabajo, en tu iglesia.  Dios te respaldará y animará, porque a EL le encantan las minorías que se atreven a nadar en contra de la corriente.  Sí, muchos te dirán que perderás multitud de diversiones y placeres que este mundo te ofrece.  Pero yo prefiero perder estos placeres, que son pasajeros, con tal de disfrutar aquellos que me aguardan en la mansión eterna.  ¿Cuáles prefieres tú?  Sé puro ahora… ¡Esa pureza te llevará a la eternidad!

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!

Pureza Sexual … GOTAS DE PUREZA PARA LOS OJOS QUE QUIEREN SEXO

febrero 1, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

Vivimos en un mundo fascinado con lo que nuestros ojos pueden captar.  Somos hijos de una sociedad acostumbrada a las imágenes “HD” y hambrienta de más y más efectos “3D” que cautiven nuestra mirada.  Una sociedad que ha aprendido a cautivar a la gente y estimularnos a comprar sus productos y servicios mediante la seducción visual.

Hoy, nuestros ojos nos impulsan a comprar cosas que no necesitamos, muchas de las cuales nunca usaremos.  Y en este proceso de enamoramiento visual, le hemos permitido a nuestros ojos que vayan a contaminarse a lugares que nunca pensamos que podríamos visitar.  Porque nuestros ojos han perdido el miedo  y la verguenza de acudir a los lugares virtuales donde se comercia con el sexo, como si fuéramos otro artículo que se anuncia y se exhibe para la venta:  Me refiero al mundo de la pornografía cibernética.  Ese mundo de esclavitud que cada día cobra más y más víctimas secretamente, convirtiéndolas en personas atadas a una adicción asfixiante que no descansará hasta robarnos todo lo que tenemos, incluyendo nuestras familias y nuestra relación con Dios.

Ahora, el sexo por la Internet esta a sólo tres “clicks” de distancia y a menos de 10 segundos de tiempo de cualquier persona con una computadora en su escritorio.  Con un enemigo que puede infiltrarse por las rendijas de nuestras casas sin que nadie se de cuenta, los retos de la familia cristiana son todavía mayores.  Reflexiona sobre esto… Si permites que tus hijos tengan una computadora con acceso a la Internet en la privacidad de su cuarto, estás permitiendo que tus hijos tengan accesible en sus cuartos una biblioteca pornográfica –con sexo ex148253551plícito– compuesta por cientos de miles de revistas y videos pornográficos y les estás dejando a ellos, en la secretividad de sus espacios, que tomen la decisión de si usan o no esa biblioteca pornográfica.

El problema es que este enemigo comienza a seducirnos con la curiosidad, para lograr que caigamos en una trampa que habrá de esclavizarnos en poco tiempo.  Porque la curiosidad es sólo el anzuelo para causar que mordamos la carnada.  Entonces, la curiosidad dejará de ser el motor que nos lleve calladamente a las páginas pornográficas todas las noches. Lo que nos llevará a la trampa de la pornografía todas las noches es la necesidad de consumir, de ser anestesiado y endrogado por las imágenes visuales que disparan nuestro líbido sexual cuando usamos la pornografía para masturbarnos.

Entonces, en una sociedad que se ha dejado cautivar y aprisionar con la pornografía por la Internet, nuestros ojos han quedado esclavizados y mal acostumbrados con los miles de estímulos sexuales que se pueden consumir en una sola sesión de acceso a la pornografía cibernética.  Así, con nuestros ojos distrofiados y contaminados con la lujuria sexual que vemos todas las noches, nos lanzamos a la calle todos los días con un disfraz de pureza, para tratar de ordenarle a nuestros ojos que no se enfoquen en la sexualidad de la calle, que no invadan lujuriosamente los cuerpos de las personas que nos rodean, que no ofendan al mirar, que no desnuden a la gente con sus miradas descontroladas. Bajo esas tristes circunstancias, pedirle pureza a unos ojos endrogados por la lujuria sexual es un ejercicio de futilidad. Así, la lujuria sexual ha enturbiado y enfermado nuestros ojos. Ahora, no podemos afinar la mirada para ver el camino.  Ahora, la ceguera parcial nos impide ver el peligro que se avecina. ¿Qué harás para recobrar una visión correcta?  Te reto a que te pongas unas gotas de pureza. Te reto a que comiences, poco a poco, a buscar lo que te acerca a Dios con tu mirada y, a la vez, busca alejar tu vista de aquello que te intoxica, te mancha y te aleja de Dios.

Hoy, se nos presenta el reto de no mirar todo aquello que ofende nuestra pureza.  En unos tiempos donde se nos invita a mirar todo lo que nos venga en gusto y gana, no mirar lo incorrecto es para valientes.  La decisión siempre será nuestra, mientras tengamos el poder para decidir.  Por eso, te recomiendo que no permitas que la lujuria sexual te robe el poder de decidir por lo correcto, por aquello que te acerca a Dios.

Mirar o no mirar debe ser una decisión basada en lo que tus principios te dictan como hombre o mujer de Dios.  No caigas en la redada de esas personas que, aun viviendo en parte una vida cristiana, han permitido que sus vidas queden esclavizadas por el sexo sin control.  Eso sólo te llevará a vivir una vida cristiana a medias, una doble vida llena de mentiras y falsedad.

No claudiques tu poder de decidir.  Dios te lo concedió para que pudieras vivir una vida en libertad, al extremo de poder decidir darle la espalda a Su amor.  Pero, la adicción a la pornografía te erosiona tu fuerza de voluntad, tu capacidad de decidir.  Atado a la lujuria sexual, sólo serás un robot sin voluntad, que no podrá acercarse a Dios o alejarse de El como resultado de tus propias decisiones.  Hoy, tienes un gran reto frente a ti… Decide mantenerte en libertad.  Así y solo así, mirar o no mirar estará basado en una decisión libre y voluntaria; una decisión que espero te mantenga cerca de Quien dio a Su Hijo por ti para que pudieras vivir sin las cadenas de la lujuria sexual.

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!

Pureza Sexual … EJERCITANDO LOS OJOS PARA DESARROLLAR PUREZA

enero 13, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

“¿No se dan cuenta de que en una carrera todos corren, pero solo una persona se lleva el premio? ¡Así que corran para ganar!” 1 Corintios 22:9-24

Hemos llegado al séptimo artículo de nuestra serie sobre la pureza de los ojos en medio de un mundo XXX. Todo atleta requiere de ejercicio y preparación para fortalecerse y poder lograr las metas que se ha impuesto en su disciplina deportiva. Igual ocurre en el tema de desarrollar pureza mediante la custodia de los ojos. Para aquellos que han vivido la esclavitud sexual, la atadura a la pornografía y la obsesión por mirar lo íntimo y prohibido al invadir los cuerpos de otras personas, re-adiestrar y ejercitar nuestros ojos para que hagan lo correcto es indispensable. Y en este proceso de enseñar pureza a nuestros ojos, no podemos caer en los errores que muchas veces ocurren con el atleta a la hora de entrenarse. No caigamos en la trampa de querer mucho de inmediato, porque acabaremos frustrados y derrotados. El que sabe cómo entrenar, reconoce que es más importante establecer una disciplina, un hábito sólido y consistente antes de esperar resultados extraordinarios. Por eso es que hoy te reto a ver este entrenamiento de tus ojos como uno de “pequeños pasos de bebé.”  man-exercising1Tendrás que ir poco a poco, con paciencia, para poder lograr que tus ojos se fortalezcan y alcancen esa consistencia en su pureza a la hora de mirar. Lo primero que te recomiendo es que leas nuevamente los pasados seis artículos para que puedas identificar todos los ejercicios y estrategias visuales que te he compartido en los pasados días. Establece un plan de acción basado en estas herramientas. Luego, identifica tus frentes de batalla y cómo habrás de batallar, defenderte y contraatacar en cada uno de tus territorios. Entonces, te recomiendo que establezcas metas concretas, que vayan de “menor a mayor” en dificultad para lograr la pureza de tus ojos.  Por ejemplo, “mi meta de mañana es no mirar las revistas de farándula en los estantes de las gasolineras que tienen modelos semidesnudas en sus portadas y no entrar en contacto con dichas revistas y mucho menos abrirlas”.  Otra meta puede ser, “mañana no voy a mirar las pancartas publicitarias en las carreteras que despliegan modelos en ropa interior de tiendas como Victoria’s Secret.” Si te fijas, estas metas no involucran personas de carne y hueso y, más bien, se relacionan con materiales inanimados que uno sabe dónde se encuentran y que uno puede minimizar su impacto, si se planifica.  Otro ejemplo es, “mañana no voy a prender la televisión, salvo para ver –acompañado– un programa de familia y cuando vengan los anuncios comerciales, voy a cerrar los ojos o desviar la mirada para todos ellos.” A medida que logres éxito en estas metas de menor riesgo, irás consolidando dominio propio y pureza. Sobretodo, comenzarás a creer que sí puedes ganar esta batalla. Y ese impulso en tu credibilidad es clave para la victoria. Luego podrás pasar a otras metas mayores y más complicadas como “mañana desviaré la mirada en mi trabajo cuando se me acerque aquella mujer que siempre viene con la falda bien ceñida o la blusa abierta.”  A medida que cobras fuerza, confianza y compromiso con tu pureza, podrás alcanzar otras metas más retantes como “mañana no miraré una imagen o página pornográfica que se levante sorpresivamente en mi computadora; sencillamente desviaré los ojos y la ignoraré hasta que pueda cerrarla.” Te puedo testimoniar que con alguna frecuencia, han llegado páginas e imágenes pornográficas o eróticas a atacar mi computadora mediante los llamados “viruses” y “pop-ups,” pero, por la gracia de Dios, he aprendido a ignorarlas y sacar mis ojos de ellas, sin que este material se pegue a mi vista y a mi memoria. Puede ser que pienses que esto es imposible, o inverosímil, pero te aseguro que es cierto, que los ojos pueden ser entrenados para no mirar lo que antes me esclavizó y que era imposible no mirar.

Entonces, ¿qué puedo sugerirte para que puedas ejercitar y desarrollar esta pureza para tus ojos?  Hoy te quiero compartir unas normas fáciles para lograr esta meta de convertirte en un atleta de pureza visual:

  • Establece y escribe metas concretas que vayan de menor riesgo a mayor riesgo con respecto a la lujuria sexual.
  • Identifica tus frentes de batalla y planifica las estrategias de ofensiva, defensa y contraataque que habrás de utilizar.
  • Se paciente y ve poco a poco, logrando alcanzar metas y fortaleciendo tu confianza y el dominio propio de tus ojos.
  • Recuerda que esta batalla se gana primero con tu boca y con tu mente, afirmando y creyendo que tus ojos serán libres de la lujuria sexual.
  • Planifica y anticipa luchas y retos que habrás de tener al día siguiente con respecto a la custodia de los ojos.  ¿Será una pancarta publicitaria por donde habrás de pasar, o tendrás que echar gasolina en aquel puesto, donde las revistas eróticas abundan al lado de la cajera?
  • Si aprendes a planificar y anticipar el “ataque visual,” estarás preparado, esperándolo para vencerlo, y la lujuria sexual no podrá emboscarte de sorpresa.
  • No te creas un súper héroe que está inmune a cualquier ataque. Enfrentando situaciones a destiempo causará que pierdas tu pureza aparatosamente, porque te creíste demasiado fuerte para luchar con esa persona, o esa imagen.

Ahora te toca ejercitar tu pureza y desarrollar una fortaleza en tu ojos para enfocarse en las cosas buenas, como nunca antes. ¡Hazlo y verás resultados sobrenaturales ocurriendo en tu vida! Sobretodo, pido a Dios que te permita experimentar lo que me ocurrió a mí, a medida que mi pureza se iba consolidando: Comencé a escuchar al Espíritu de Dios dentro de mí, animándome, aplaudiendo y exhortándome a seguir luchando, a seguir corriendo la carrera de mi pureza.  Por primera vez en años, aquel Espíritu de Dios que vivía entristecido y callado dentro de mí, salió de su silencio para hablarme. Era como si me dijera que ya Él no tendría que vivir en un templo manchado y contaminado por la pornografía y el sexo compulsivo; que se avecinaban días donde mi templo sería re-edificado y restaurado a una pureza como nunca antes vista. Hoy te animo a soñar que esto puede ocurrir contigo, que se vuelve a izar una bandera de pureza en tu territorio; que tus ojos son sanados y alimentados con el brillo restaurador de la luz de Cristo.  ¡Así lo creo!

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

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Pureza Sexual … USANDO SALVAVIDAS VISUALES PARA PROTEGER TUS OJOS

enero 11, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

“Con los fieles te muestras fiel; a los íntegros les muestras integridad. Con los puros te muestras puro, pero te muestras astuto con los tramposos.“.  2 Samuel 22:26-27

Te doy la bienvenida al sexto artículo en nuestra serie relacionada a la pureza de los ojos en medio de un mundo impuro.  Hoy quiero retarte a tener una visión más agresiva de la lucha que enfrentamos todos los días para mantener pureza sexual en nuestra vida. Estamos en medio de una guerra.  Este mundo nos ha vendido la idea de que para ser divertida, la sexualidad moderna debe estar libre de todo compromiso o lazo de fidelidad. El mundo nos dice que la sexualidad es una de las expresiones más fundamentales del ser humano y que debemos permitir que se manifieste espontáneamente, sin ataduras, ni reglas ni prohibiciones. En esencia, el mundo modcaptura-de-pantalla-2013-05-09-a-las-16-26-53erno promueve una sexualidad “recreacional,” guiada por mi “antojo,” que brinca de pareja en pareja como quien se cambia la camisa todas las mañanas.  Ante esta visión de lo que es una sexualidad “moderna” y “libre,” cualquier norma que pretenda coartar su libertad o contenerla, causará que nuestra sexualidad se convierta en una expresión retrógrada y aburrida ante los ojos del mundo allá fuera.  Lamento discrepar.  Una sexualidad fundamentada en la fidelidad del matrimonio, en el respeto mutuo, en una pureza radical, no es aburrida ni anticuada.  Por el contrario, una sexualidad comprometida, fiel y pura es mucho más libre que la llamada sexualidad “moderna” que, por lo general, está atada a la mentira, a la doble vida, a las apariencias y que nunca quiere comprometerse, salvo con el disfrute egoísta de la carne.  Por esto, hoy quiero retarte a defender la sexualidad pura que Dios diseñó en nosotros. Atrévete a defenderla radicalmente.  Y esta radicalidad te llevará a defender tu pureza no solamente con la exclusividad de tus áreas genitales, sino con todo tu cuerpo y con toda tu alma.  Después de todo, fidelidad sexual no es un fenómeno de la carne solamente, sino también del espíritu y del corazón. Y en mi búsqueda de esa pureza radical, decidí ser enteramente fiel a mi esposa, lo que implicaba también ser fiel con mis ojos. Pero ¿cómo podía detener la avalancha de estímulos visuales en la calle, donde no tenía control sobre el vaivén de cuerpos atractivos con poca ropa?  Pues decidí ser más astuto que la lujuria.  Me di cuenta que tenía que deshacer los viejos hábitos que me permitían mirar por tres segundos o tratar de concentrarme y ponerme espiritual para orarle a Dios mientras me intoxicaba con una falda corta que me pasaba por el lado.  Me di cuenta que radicalidad me exigiría mucho más.  Entonces decidí implantar hábitos de pureza para desviar la mirada.  Estos hábitos debían ser sencillos y efectivos, con el fin de sacar la vista de la tentación y poderla poner en algo “seguro” que me protegiera mientras pasaba la tempestad.  A estos nuevos hábitos les llamé “salvavidas visuales” y puedo testimoniarte que después de un rato de práctica, comenzaron a funcionar y luego, se convirtieron en algo natural y automático en mi vida.

Entonces, ¿qué puedo sugerirte como “salvavidas visual” en contra de los ataques de la lujuria en la calle?  Lo primero que te quiero sugerir es que reconozcas dónde están tus mayores frentes de batalla en la calle. ¿Será el centro comercial, el trabajo, el comedor de la universidad, o la fila del banco? Una vez identifiques tus frentes de batalla, debes prepararte para la guerra. Solo un necio va al frente de batalla desarmado y sin planes y estrategias de defensa y contraataque.  Recuerda lo que dicen los versos en 2 Samuel 22: 26-27: Contra la impureza, debes ser astuto; contra el enemigo, tienes licencia para atacar y defenderte; cuando se pelea contra la lujuria sexual, todo vale.  Hoy te quiero compartir una regla fácil para defender la pureza de tus ojos:

  • Cuando venga la imagen visual a tentarte, prepárate para desviar la mirada y enfocarla en algo accesible que tengas contigo.
  • Siempre recomiendo mirar el reloj o mirar el celular.
  • Pero también puede ser tu billetera o alguna reflexión o foto que guardes allí.
  • También puede  ser “mirar” dentro de ti, cerrando los ojos para reflexionar sobre las bendiciones que Dios te ha dado.
  • Mi enfoque favorito es en el celular.  Si así lo haces, prepara un “archivo de pureza” que puedas acceder con facilidad y que pueda captar tu atención por un rato.
  • Este “archivo de pureza” puede tener reflexiones, fotos de tu familia, tu cónyuge, tus hijos y otras imágenes que te recuerden tu vida familiar y espiritual.
  • También puedes poner en este “archivo de pureza” textos bíblicos o afirmaciones de por qué sí hay valor en defender tu pureza.
  • Recuerda que la tentación visual es de corta duración. Ella apuesta a que vas a entregar la mirada al instante y te vas a rendir ante la tentación. Si puedes resistir por unos segundos usando tu “salvavidas visual” tendrás la victoria.
  • A medida que implementes y practiques con tu “salvavidas visual,” utilizarlo se hará más natural y automático.  Entre más tiempo pase, más dominio propio adquirirás para vencer las imágenes sexualizadas de la calle.

Si logras implantar esta sencilla regla, tendrás un “salvavidas visual” efectivo para contraatacar la tentación.  No te olvides de ser astuto a la hora de guerrear contra la lujuria sexual; atrévete a defender tu pureza contra todo oponente que se te acerque a buscar que permanezcas esclavizado al sexo sin control. ¿Suena exagerado? ¿Suena ridículo? Sí. Pero te garantizo que asumiendo posturas exageradas y ridículas para el mundo podrás ser libre de sus cadenas.

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

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Pureza Sexual … LEVANTA LOS OJOS Y DEFIENDE TU PUREZA

enero 10, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

“Levanta tus ojos a los cielos y mira las nubes en lo alto.”  Job 35:5

Llegamos a nuestro quinto artículo en esta serie relacionada a cómo mantener la pureza de nuestros ojos en medio de un mundo que idolatra a la lujuria sexual.  A medida que nos volvemos más exigentes con nuestra pureza, nos daremos cuenta que este mundo pretende seducirnos con mucho más que el material abiertamente sexual o pornográfico.  En su variada gama de ofrecimientos, la calle trata de engañarnos con las “áreas grises” que pueden ir desde un extremo, donde se encuentra la pornografía infantil o sado-masoquista donde se viola y ataca sexualmente a niños y adultos, hasta el otro extremo, donde se encuentra el material visualmente estimulante y erótico, pero sin endosar el desnudo. Entonces pensamos que si no es abiertamente pornográfico o sexualmentelook-up explícito, nuestros ojos no serán contaminados. Así, caemos en un conformismo moral que nos mantendrá en la cuerda floja, pero que tarde o temprano nos lanzará al precipicio. Por eso es que te puedo testimoniar que nunca pude tener pureza en mi vida hasta entender que una pureza a medias no es pureza verdadera y que una pureza conformista, con licencia para mancharse de vez en cuando, es realmente una lujuria sexual disfrazada de pureza. A medida que acepté en espíritu, cuerpo y alma el reto de Dios de salir de la atadura sexual, comencé a defender mi pureza contra todo y contra todos los que pretendieran amenazarla. Así me vi un día en mi oficina –cuando todavía practicaba la abogacía– ante el gran dilema de mirar o no mirar. Una colega de profesión me vino a visitar y al saludarla, me percaté inmediatamente que tenía un escote de esos que nada dejaba a la imaginación.  ¿Qué hacía?  ¿Dejaba que mis ojos se intoxicaran, o defendía la pureza de mis ojos?  En mi lucha mental, el lado oscuro de mi corazón me dijo que yo no me había buscado eso y que ella me estaba invitando a mirar.  El lado puro de mi ser me dijo que esto se trataba de ser radical para hacer lo correcto, sin importar otros factores.  Así decidí subir la mirada y hablarle a la colega casi mirando hacia el cielo…  Muchos años después, incorporé esta práctica mientras veía televisión en mi casa. Al presentarse un anuncio comercial de esos que utilizan el sexo y la mujer semidesnuda para vender algún producto, desviaba la mirada hacia el techo. Mi hijo Pedrito me preguntó con curiosidad por qué miraba para el techo cuando venían estos anuncios y aproveché la oportunidad para modelarle, con palabras sencillas lo que es mantener la mirada pura:  “Mi amor, es que Dios me dio estos ojos para que yo mirara a Mami y a más ninguna mujer y cuando salen esos anuncios de mujeres con poca ropa, pues yo decido mantener mis ojos limpios y no miro a otras mujeres.”  Para mi sorpresa, en el próximo anuncio comercial de ese tipo, vi a Pedrito alzando su mirada hacia el techo y diciéndome que él “también quería mantener los ojos limpios”.  Pedrito tenía 5 años de edad.  Desde ese momento mi hijo nunca ha perdido una oportunidad para decirme, “¡papi, cuidado!” cuando sale un anuncio de televisión con mujeres semidesnudas, o cuando vemos una pancarta publicitaria erotizada en la calle. ¿Qué te quiero decir con esto?  Nunca es muy temprano para enseñarle de pureza a tus hijos; nunca es muy temprano para que modeles esta pureza en tu hogar con tus acciones.

Entonces, ¿qué puedo recomendarte hoy?

  • Atrévete a ser radical al defender tu pureza.  Si tienes que mirar para el techo, o desviar la mirada, hazlo.
  • Implanta esta conducta en tu casa y en la calle y atrévete a modelarla en tu familia para que tus hijos aprendan lo que es pureza radical y vean, con tu ejemplo, cómo defiendes la pureza de tus ojos.
  • Tu mente y el mundo pretenderán avergonzarte ante una conducta que podría considerarse como ridícula para la mayoría. No te preocupes. El mundo podrá ridiculizarte, pero tu Padre que está en los cielos te aplaudirá.
  • Nunca olvides que le servimos a un Dios radical. Un Dios que nos amó tan radicalmente como para entregar a su único Hijo en una cruz por ti y por mi.  Radicalidad fue Su ejemplo y es nuestro llamado.
  • Si te atreves a buscar de manera radical tu pureza al defender tus ojos, la lujuria sexual seguirá perdiendo fuerza en tu vida y las imágenes visuales que buscan disparar tu libido dejarán de esclavizarte.

Te invito a implantar estas sencillas normas en tu vida.  ¡Levanta la mirada y podrás ver a Dios sonriéndote desde el cielo!

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

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Pureza Sexual … PORNOGRAFÍA VISUAL DE RAYOS XXX

enero 9, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

“Aparta mis ojos de cosas inútiles y dame vida mediante tu palabra.”  Salmo 119:37

Aquí vamos con nuestro cuarto artículo en esta serie relacionada a cómo mantener la mirada pura en medio de un mundo XXX. Para el hombre atado a la pornografía, sus ojos se han convertido en armas visuales con las que invade y roba la intimidad de otras personas.  Como si tuviera la “visión de rayos X” del súper héroe que traspasa toda superficie, sus ojos se han acostumbrado a “pornografiar” a la gente en la calle, es decir, grabar visualmente un cuerpo para imaginárselo desnudo o para utilizarlo más tarde en una fantasía sexual.  Esta es la visión distorsionada que da valor e identidad a la gente, no por lo que uno es, sino por lo que uno puede enseñar con la ropa que usa y el lenguaje corporal que se despliega con ella.  Ahora, el mundo nos dice que “pornografiarnos” con lo que vestimos nos hará inmensamente populares ante la muchedumbre de ojos desorbitados que no8174235238_32a92a118c_zs mirarán como si fuéramos un pedazo de carne.  Por eso es que hoy te quiero plantear otro ángulo de este fenómeno:  Es la responsabilidad que tenemos de vestirnos correctamente para que la mirada de otro, con visión de rayos XXX, no pretenda valorarnos como se valora a un actor o actriz pornográficos. Recuerda que tú no eres tu vestimenta y que tu vestimenta no define lo que inherentemente tú eres. A manera de analogía, tú eres la obra de arte y tu vestimenta es meramente el marco que la rodea.  Como obra de arte genuina e incomparable, hecha con esmero y amor por el artista, todo el valor de la obra reside en ella; el marco no le añade valor a la obra de arte. El marco no debe distraer a los observadores de la obra de arte. El marco no debe competir con la obra de arte, sino más bien, elevarla y dirigir hacia la obra de arte todo el enfoque y atención.  Así debe ser la ropa… Porque la realidad es que somos mucho más que un escote, o un pantalón pegado, o una falda transparente. Claro está, el mundo nos dirá que esto es una ridiculez y que enseñar “lo que se tiene”, añade valor e identidad a la gente. Yo respondería que si eso fuera cierto, perderíamos valor e identidad a medida que envejecemos y dejamos de enseñar aquellas partes del cuerpo que antes atraían la mirada de muchos. Como seres eternos, creados por Dios, lo que realmente nos define y da valor está en lo eterno y no en aquello que se deteriora y desmerece con el paso del tiempo.

Entonces, ¿qué puedo recomendarte hoy?

  • No caigas en la trampa de “pornografiarte” y creer que tu popularidad y valor tienen que ver con lo que enseñas visualmente con tu ropa.
  • Se consciente de que en este mundo erotizado, muchos con visión de rayos XXX vendrán a ver qué pueden robarte con sus ojos desorbitados.
  • Cuidado con el que pretenda valorarte por lo que vistes o por lo que enseñas, porque tarde o temprano vendrá un pantalón más apretado o una falda más corta a ganarse la atención de tales personas.
  • No utilices la mirada para invadir y valorar la vida de otras personas eróticamente, porque tendrás que estar dispuesto(a) a que te lo hagan a ti, a tu cónyuge, o a uno de tus hijos.

Si logras implantar estas sencillas reglas, verás cómo sacas de tu vida a la pornografía visual y dejas de ser auspiciador de las maneras distorsionadas que el mundo tiene para valorar a las personas.

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!

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