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Pureza Sexual … CONSTRUYENDO TU VIDA LIBRE DE LA LUJURIA

enero 17, 2012

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

“Todo el que viene a mí y oye mis palabras y las pone en práctica, os mostraré a quién es semejante: es semejante a un hombre que al edificar una casa, cavó hondo y echó cimiento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el torrente dio con fuerza contra aquella casa, pero no pudo moverla porque había sido bien construida. Pero el que ha oído y no ha hecho nada, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin echar cimiento; y el torrente dio con fuerza contra ella y al instante se desplomó, y fue grande la ruina de aquella casa.” Lucas 6:47-49

Vivir una vida cristiana no debería ser tan difícil, cuando tenemos un manual, escrito con la Palabra de Dios, que nos instruye a cómo hacerlo.  Pero a la hora de aplicar el “cómo,” el hombre atado a la lujuria sexual frecuentemente busca pretextos para hacer las cosas a su manera. Buscamos atajos para simplificar el proceso y nos olvidamos que no nos toca a nosotros hacer las reglas, sino seguirlas.

Al poner las claras instrucciones de Jesús como un espejo frente a nuestra vida, quedamos asombrados por nuestra testarudez.  Y es que el hombre que lucha contra la atadura sexual es experto en saltar procesos.  Así, nuestra atadura al sexo fue una vía que utilizamos para escapar de nuestro dolor, un atajo para esquivar nuestra realidad, una venda que nos pusimos para no confrontarnos con nosotros mismos.

Es por esto que las instrucciones de Jesús son tan importantes y deben seguirse al pie de la letra.  Párate frente al espejo de su Palabra y pregúntate si has seguido todas Sus instrucciones.  Primero, Jesús te pide que vengas a El.  ¿Lo has hecho?  ¿Has venido a El con todas tus fuerzas, en espíritu, cuerpo y alma?  Porque muchas veces, el hombre atado al sexo ha venido al Señor en el medio de una crisis, cuando su máscara cayó al suelo y se descubrió su doble vida.  Otros llegamos cansados de nuestras mentiras, pero sin un verdadero arrepentimiento en nuestro equipaje.

Pregúntate: ¿Cómo has llegado a Jesús?  Porque si no has llegado con el corazón abierto de par en par, si no has llegado con tu arrepentimiento al desnudo, lamento decirte que tu carne ha vuelto a engañarte. Estar arrepentido no es sólo tener tristeza por el dolor que sentimos en la crisis, o tener vergüenza porque fuimos expuestos en nuestros pecados.  ¡Eso es sentir pena por nosotros mismos, porque fuimos sorprendidos haciendo y disfrutando el mal!

Tu arrepentimiento tiene que ir acompañado de un genuino dolor por haber ofendido a Dios y una decisión firme de rechazar el pecado y caminar en la dirección contraria.  Así que ve a El con un corazón arrepentido, un corazón dispuesto a ofrendarle tu vida; una vida nueva revestida de santidad.

Después, Jesús te pide que le oigas. ¿Ves lo que esto implica? Que sólo ir hacia Jesús no será suficiente. Además de llegar a sus pies, el hombre atado al pecado sexual debe escuchar sus palabras y aprender de ellas.  Aquí es que este proceso comienza a “complicarse”.  No es solo ir y pararte frente a otros en una congragación.  Es necesario que lo escuches; que tu caminar hacia El se alimente de su Palabra.

Finalmente, luego de haber ido hacia Jesús y haber escuchado su Palabra, es necesario que actúes lo que has escuchado.  Es ahí que el hombre cristiano logra accionar el músculo de la fe.  Es ahí que podemos construir una vida permanente en El.  Te pido que no cometas el error de tantos otros hombres que fueron, pero no escucharon, o que fueron y escucharon, pero a la hora de accionar la Palabra de Dios sobre sus vidas, no actuaron.

Hoy, puedes escoger entre aquellos dos hombres, decididos a construir su casa en lugares similares.  Ambos se esforzaron.  Ambos usaron buenos materiales, pero solo una casa sobrevivió.  Y es que nuestra casa debe diseñarse pensando en la adversidad de la tentación, en la tempestad, porque toda casa se sostiene cuando no hay lluvia ni tormenta que la amenace.  La pregunta es: ¿Está tu casa lista para la tempestad?  ¿Está tu casa verdaderamente anclada sobre la piedra inconmovible de Jesucristo?  Si has llegado, escuchado y accionado Su Palabra, tu casa estará segura.  ¡Esa es mi oración para ti hoy!

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!

PD: Escucha el audio testimonio de Edwin Bello de cómo pudo vencer a la lujuria sexual.  Presiona pureza sexual para acceder.

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One Comment leave one →
  1. santi(mentor) permalink
    enero 18, 2012 5:45 pm

    asi verdaderamente podremos egañar a otros ,pero ahi esta la conciencia ,aliada de Dios ,el preguntarnos si verdaderamente se hizieron las cosas de verdad con un buen fundamento es vital ,sino hay que volver a la senda antigua ,bendiciones ,santi

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