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Pureza Sexual … BRILLA CON TU PUREZA EN MEDIO DE LA OSCURIDAD

enero 27, 2012

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

“Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa.  Así brille vuestra luz delante de los hombres…” Mateo 5:14-16

Antes de vivir y disfrutar frutos de libertad, vivíamos ocultándonos.  Nos ocultábamos para preservar una imagen ficticia que escondía nuestra verdadera cara.  Nos escondíamos en lugares y entre personas que sólo veíamos en “aquellos momentos,” cuando nuestros impulsos nos tiraban a la calle para calmar el grito de la lujuria sexual.  Esos eran lugares y personas de las cuales nunca hablaríamos en nuestras reuniones familiares, ni en nuestras iglesias.

Más que lugares y personas, ésos eran nuestros escondites.  Escondites de pecado; escondites donde nos quitábamos nuestros disfraces de hipocresía y falsa  religiosidad para exhibirnos tal y como éramos en la realidad: Hombres revestidos de oscuridad.

Pero ahora, nuestro pasado de pecado quedó sepultado en el fondo de los mares.  Un día, las palabras de Cristo vinieron a transformar nuestra vida.  Un día, escuchamos a Jesús diciendo que éramos “luz para el mundo”.  Sí, nosotros: Los expertos en escondites y en lugares oscuros. Nosotros, los que llenamos nuestra vida con la oscuridad de nuestros pecados. ¿Sería esto posible?

Nos dimos cuenta que Dios no nos había creado para vivir escondidos entre las sombras. Un día, entendimos que Dios nos quería parados bajo Su sol ardiente, donde todo el mundo pudiese vernos. Y los que antes amábamos la oscuridad, tendríamos que acostumbrarnos a la luz resplandeciente.

¿Puedes entenderlo ahora?  Dios te sacó de las tinieblas para que dieras testimonio de Su poder.  Así como una ciudad situada en el tope de un monte da testimonio de su constructor, así haces tú con tu vida a plena luz del día.

Así como la lámpara testimonia con su luz, tú testimonias con esa luz que Cristo te infundió cuando rompió en ti la oscuridad del pecado y de la impureza.  No lo olvides: ¡Tú eres un testimonio vivo de lo que Cristo hizo en ti, cuando te sacudió del reino de las tinieblas para llevarte al reino de Su luz eterna!

Y ahora, ¿qué nos toca hacer?  Pues brillar.  Brilla con la luz que Cristo te dio aquel bendito día, cuando te cansaste de la oscuridad.  Esta nueva vida no se trata de brillar con luz propia, se trata de brillar con la luz que vino del cielo, cuando Cristo nos transformó por completo.

Habrá momentos en que nuestro orgullo vendrá a confundirnos, a decirnos que somos protagonistas de nuestra propia historia.  No nos dejemos engañar.  Esta no es nuestra historia.  Es la historia del poder misericordioso que nos salvó.  Es la historia de cómo Dios nos rescató cuando tendió su lazo de Amor en la profundidad de la cueva oscura donde estábamos agonizando.

Esta es la historia que nunca debemos compartir para ganar reconocimientos personales, y que debemos compartir miles de veces –hasta el cansancio– para que la gloria de Dios sea reconocida por todos los hombres de la tierra.  Así que anímate. Hoy es un buen día para salir de la oscuridad y levantar tus ojos hacia la luz incomparable de Cristo. Hay muchos hombres que esperan por ti.

Y recuerda: El utilizará lo vil del mundo, aquello que estaba destruido, aquello que estaba apagado, aquello que no servía, para alumbrar al resto de la humanidad. Hoy, gracias a El, te has convertido en una lumbrera incandescente.

Hoy el mundo mirará desde su oscuridad y se sorprenderá, porque verán que aquel hombre condenado a las tinieblas puede resplandecer con la luz admirable del Salvador. ¡Regocíjate, porque has sido escogido por Dios para alumbrar!

Alumbra con todas tus fuerzas, con todo tu corazón. Hoy las tinieblas no te envolverán para tragarte. Hoy las tinieblas serán quebrantadas con esa luz que te llena y da calor, sin consumirte. Esa luz de tu Dios perdonador. ¡De ese bendito Dios que jamás te abandonará!

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!

PD: Escucha el audio testimonio de Edwin Bello de cómo pudo vencer a la lujuria sexual.  Presiona pureza sexual para acceder.

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