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Pureza Sexual … ¿CÓMO TE LLAMAS?

febrero 20, 2013

Saludos a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

De modo que Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta la salida del sol.  Pero cuando ese hombre vio que no podía vencerlo, lo golpeó en la coyuntura de su muslo, y en la lucha el muslo de Jacob se descoyuntó.  El hombre dijo: «Déjame ir, porque ya está saliendo el sol.» Pero Jacob le respondió: «No te dejaré ir, si no me bendices.» Aquel hombre le dijo: «¿Cuál es tu nombre?» Y él respondió: «Jacob». Y el hombre dijo: «Tu nombre ya no será Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.» Entonces Jacob le preguntó:«Ahora hazme saber tu nombre.» Y aquel hombre respondió: «¿Para qué quieres saber mi nombre?» Y lo bendijo allí.  A ese lugar Jacob le puso por nombre «Peniel»,porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y sigo con vida.»  El sol salía cuando Jacob, que iba cojeando de la cadera, cruzó Peniel.  Génesis 32:23-31

Habrá momentos cuando Dios se encargará de traer nuestro pasado a nuestro presente a fin de poder transformar nuestro futuro.  Son momentos en que nuestro escapismo no será suficiente para mantenernos ocultos de los errores que cometimos y que tratamos con todas nuestras fuerzas de mantener enterrados en el oscuro ático del olvido.

Y al escapar, muchas veces pretendimos ocultarnos en ambientes de perdición junto a otros que también vivían vidas postradas, como las nuestras…  Así no nos sentíamos tan mal, al rodearnos de gentes caídas, que arrastraban cadenas similares a las nuestras.  Así pretendíamos olvidar nuestros errores y vivir con la consciencia anestesiada.

Así que, ante nuestra renuencia a enfrentar la responsabilidad por las conductas pasadas, Dios haría lo que todo buen padre haría para hacernos madurar… Dios abriría ese ático polvoriento de nuestro olvido para que pudiéramos ver cara a cara a nuestro pasado; para que pudiéramos sanar nuestras heridas, perdonarnos y ser perdonados.  No hay de otra forma… No podemos evadirnos ni huir de esta responsabilidad.  Porque el que no aprende de sus errores pasados y no busca la sanidad que solo Dios puede proveernos, acabará repitiendo sus errores y duplicando sus caídas.

Y no hay una enseñanza mejor para ilustrar este principio que la historia del defraudador Jacob.  Luego de haber engañado a Esaú, su hermano mayor y a su padre Isaac para robarse una primogenitura que no le correspondía, Jacob huyó de los suyos para vivir como un prófugo-delincuente, escondido por veinte años en la casa de su tío Labán.

Allí Dios le enseñaría cuán amargo sabe el dolor del engaño que tan expertamente él sabía infligir a otros. Y fue su mismo tío quien le dio una taza de su propia medicina: Tuvo que trabajar 10 años para Labán como condición para poder desposar a Raquel, la hija menor.  No obstante, llegado el momento del casamiento, la novia que se encontraba bajo el tupido velo en la ceremonia nupcial era Lea, la hija mayor.  Sorprendido por el engaño, Jacob tuvo que aceptar a regañadientes este casamiento y trabajar 10 años más para poder desposar a quien verdaderamente amaba, a la hermana menor.

Aún así, viviendo una vida como engañador bajo la cobertura de otro engañador mayor que él, Dios le prosperó grandemente con vastas posesiones.  Y en el momento de seguir el designio de Dios para re-encontrarse con su hermano, Jacob no supo hacer otra cosa diferente a lo que siempre había hecho: escapar y esconderse.  Así fue cómo Jacob huyó en medio de la noche de la casa de Labán, llevándose consigo a sus dos hijas, sus nietos y todas sus posesiones.

En el momento crucial de enfrentarse a su hermano, gran miedo se apoderó de él y pretendió escudarse detrás de sus esposas, hijos y animales.  ¡Qué despliegue de cobardía!  Pero al permitir que Jacob enviase delante de él a toda su familia y todo lo que tenía, Dios estaba preparándole una emboscada divina. Porque así, usando a todo lo que tenía como escudo, Jacob quedó completamente solo y huérfano de todo lo que Dios le había dado.  Y es en ese entonces, que Dios lo asaltó por la espalda y se abalanzó contra él para comenzar una lucha que se prolongaría por toda la noche.

¿Podía ganarle Jacob a Dios?  Imposible. ¡Ni pensarlo!  Pero en esta lucha, Dios permitiría que Jacob agotase hasta la última gota de sus fuerzas, hasta la salida del sol.  Porque solo así, cuando Jacob estuviese rendido y agotado, él podría depender completamente de Dios para que cambios permanentes ocurrieran en su vida.  Y luego de batallar hasta el amanecer con Dios y resistirse a soltarse si no era bendecido, Dios hirió a Jacob en la coyuntura del muslo para minar todas sus fuerzas y causar su rendición. ¿Pero por qué en el muslo?  Porque Dios trabajaría con Jacob donde más lo necesitaba, en el área de mayor debilidad en su vida.

Porque para un experto en escapadas, para uno que se ha pasado toda la vida huyendo, no poder correr le obligaba a enfrentar su realidad.  Y una vez Jacob estuvo impedido de correr, Dios podría trabajar con él para confrontarlo en amor con las preguntas difíciles de un pasado que finalmente lo alcanzó:  “¿Cuál es tu nombre?”  Le dijo Dios a Jacob.  ¿No sabía, acaso Dios, el nombre de Jacob?  La realidad es que esta pregunta era para que Jacob reconociera el carácter detrás de su nombre; para que reconociera que el nombre “Jacob” quería decir “estafador” y solo podría ser bendecido si reconocía tal debilidad de carácter en su vida.

Entonces, cuando Jacob reconoció, rendido y en el suelo, que era un estafador, Dios pudo transformarlo y cambiar su nombre al de “Israel” que quiere decir, “el que lucha con Dios”.  Por primera vez, el viejo Jacob no huía, sino que se atrevía a luchar.  Es entonces, transformado en un nuevo hombre, que Jacob puede cambiarle el nombre al lugar de aquella batalla, para denominarlo “Peniel” que quiere decir “he visto a Dios cara a cara y sigo con vida”.  Es entonces, cuando Jacob es transformado, que puede presentarse ante su hermano en paz y sin miedos.

¿Puedes relacionarte con esta historia?  ¿Puedes verte en el espejo de Jacob, huyendo de tu pasado, evadiendo los errores que cometiste, escondido y anestesiando tu consciencia para evitar que te reclame un giro en tu caminar de 180 grados?  ¡No huyas más!  Tu pasado alcanzará tu presente, porque Dios está en el negocio de trasformarte y sólo lo podrá hacer si te rindes Él.

Como Jacob, pelearemos con Dios hasta el cansancio.  Y es ahí, luego de haberlo perdido todo y rendido todo, que Dios nos preguntará nuestro nombre: Porque Él nos enfrentará con nuestra vieja criatura caída a fin de que podamos enterrarla para siempre.   Y cuando nos agotemos, nos daremos cuenta que de nada nos valieron esas luchas.  Entonces, Dios vendrá con Su manto sanador a extirpar de nuestra vida lo que nos mantenía atados.  ¿Huimos?  ¿Engañamos?  ¿Fingimos?  ¿Vivimos una doble vida? ¿Juzgamos? ¿Resentimos? ¿Envidiamos? ¿Abusamos? ¿Idolatramos? ¿Manipulamos?  ¿Sentimos Avaricia?  ¿Lujuriamos? Dios sabrá cómo operar en el punto preciso para extirpar nuestra debilidad.  Y una vez caigamos en Su sala de operaciones divina, nunca seremos los mismos.

Sí, preparémonos a cojear por un tiempo, porque esto se trata de aprender nuevamente a caminar; caminar en Su presencia, bajo un nuevo nombre y una nueva identidad en Él.  Y ahora, renovados, transformados en seres nuevos, podremos enfrentar a cualquier reto que venga a nosotros.

Por esto es que es indispensable que entiendas algo: No podrás enfrentar los retos de hoy con los viejos nombres y estilos del pasado.  No podrás enfrentar las demandas de Dios sobre tu vida presente con los recursos que fueron para otras temporadas.  Lo que pasó, pasó.  ¿Qué necesitas?  Rendirte en tu limitación y reconocer que necesitas desesperadamente un cambio de nombre por parte de Dios.  Que necesitas desesperadamente que Dios te bendiga.  No te sueltes de Él, porque Él te bendecirá si tú lo anhelas por encima de todo.

¿Necesitas algo más?  Sí.  Necesitas poner tu mirada en el rostro de Dios.  Convertir tu vida en un “Peniel” y creer que mirándolo a Él encontrarás la solución para todas tus interrogantes.  Amado y amada que me lees, no evadas más el llamado de Dios a una vida radicalmente comprometida con Su causa.  Sea tu lucha la pureza sexual o no, Dios te invita hoy a la aventura divina de vivir una vida radical por Él y para Él.  ¡Acepta el reto!  ¡Una eternidad te aguarda!

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!

PD: Escucha el audio testimonio de Edwin Bello de cómo pudo vencer a la lujuria sexual.  Presiona pureza sexual para acceder.

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8 comentarios leave one →
  1. Antonio permalink
    febrero 20, 2013 1:03 pm

    Brutal!! Dios es bueno! seguimos creyendo por Fe que la Pureza es posible aun en estos tiempos que vivimos !! HVHV rescatando hombres y restaurando familias!!
    Amen!!

    • febrero 20, 2013 2:09 pm

      ¡¡¡A eso vamos, Antonio!!! ¡¡¡Dios nos da la victoria, nos transforma y capacita!!! ¡¡¡¡Hay multitudes de hombres y familias esperando por nosotros!!!!

  2. godising4u@yahoo.com permalink
    febrero 20, 2013 1:45 pm

    Excelenteeeeee!

    Sent from my iPhone

  3. febrero 27, 2013 8:55 pm

    Me fascino leer este artículo. Habla mucho a mi vida. Con su permiso quiero compartirlo.

    • febrero 27, 2013 11:59 pm

      Amado Hermano y guerrero de Cristo… ¡Claro que sí! Todo lo que se pueda compartir para enaltecer el nombre de Dios y su Reino es un honor y privilegio… Le doy la gloria a Dios por permitirme escribir y dar por gracia, mediante la palabra escrita y hablada, lo que por pura gracia ÉL me ha dado.

  4. Charles permalink
    marzo 4, 2013 11:18 pm

    Gracias a Dios y a HVHV por la sanidad y restauración. Pureza en todas las áreas es la meta.

    • edwinbello2011 permalink
      marzo 4, 2013 11:53 pm

      Gracias mi amigo y hermano… Llegarás a la meta… Dios te respalda y este ejército también… En Cristo, Edwin

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