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Pureza Sexual … MASTURBACIÓN: CUANDO LA DROGA ES TU MANO

septiembre 10, 2014

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

Recuerdo el sentimiento de escapatoria anestesiante que me produjo descubrirla.  Me vi en otro mundo, a mil años luz de mis problemas, inmune al dolor, inmune al miedo, inmune a todo lo malo que podía pasarme.  Había encontrado la cura para todas mis heridas carnales y espirituales.  Había descifrado el acertijo milenario.  Había aislado el germen de la lujuria sexual en su expresión más impura, solitaria y adictiva: Había encontrado a la masturbación.  Y con tal descubrimiento, me lancé de pecho en los brazos de esta droga para perderme en ella, para escapar y wpid-mano_con_humo_de_color_wallpaper-2012-11-1-21-49anestesiar toda mi realidad, esa que el abuso sexual había contaminado y torcido.  Así, la masturbación se convirtió en mi cura milagrosa, en mi diosa, en la inseparable amiga que siempre me esperaba para complacerme, consolarme y hacerme olvidar cualquier quebranto.

Pero con el paso del tiempo, la masturbación iba perdiendo su poder. Como si mi cuerpo desarrollara anticuerpos y defensas contra mi medicina favorita, el abuso y la violencia de mi carne me causaban un desgaste.  En lugar de liberarme, la masturbación me aprisionaba en una búsqueda descontrolada.  La búsqueda de una satisfacción que cada día se hacía más elusiva.  Me di cuenta que tenía que aumentar los niveles de lujuria y perversión para sentir el mismo estupor anestesiante.  El resultado fue que mi cuerpo no aguantó.  Era un niño con un cuerpo envejecido; un cuerpo gastado por la lujuria sexual.  Así crecí, atado a la masturbación por media vida. Combinándola con pornografía y otro tipo de conductas sexuales que me lanzaban –ya como adulto– desde la soledad de mi cuarto hasta los peligros de la calle para poder buscar más experiencias anestesiantes.

Te preguntarás: ¿Cuándo murió esta sanguijuela que me succionaba la vida?  Todo comenzó cuando me di cuenta que no podría vencer a la lujuria sexual a solas, en negación y justificándome, o echándole la culpa a otros.  Necesitaba asumir mi responsabilidad; hablar y confesar mi atadura a otros hombres iguales que yo, que tuvieran las mismas marcas de mis sanguijuelas, pero ahora viviendo en libertad.  Sólo así, por la gracia de Dios, pude quitarme de encima una atadura que me atormentó por treinta años. Pero tuve que creer que el poder de Dios era –y todavía es– suficiente para limpiar la impureza de mis manos, dándome unas manos sin mancha.  Y luego de creer, tuve que actuar con una fe exagerada y sin reservas.  Por eso, es que si algo me atrevo a pedirte es lo siguiente:  Por favor, nunca te olvides que la lujuria sexual no te dejará ir si asumes medidas mediocres y parciales en contra de ella.  Sólo asumiendo posturas radicales, podrás erradicarla.  La regla para la victoria depende de cuánto realmente la quieres fuera de tu vida.

Recuerda: Dios  no te creó para que vivieras en esclavitud.  El no te creó para que sufrieras, lleno de heridas abiertas e infectadas de dolor y tristeza.  El entregó a su Hijo para cargar todas tus heridas en su cuerpo crucificado para que todo ese dolor, toda esa tristeza, murieran con Él en la cruz y pudieras resucitar –también con Él– a una nueva vida restaurada.  Estás a tiempo.  Y cuando el lazo asfixiante de la masturbación te haga pensar que nunca podrás salir de la prisión, piensa en lo siguiente: En las manos perforadas del Salvador están todas tus masturbaciones.  Jesús permitió que sobre Él cayera tal inmundicia para regalarte unas manos limpias y libres.

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!


PD: Lee cómo Edwin Bello pudo vencer a la lujuria sexual.

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4 comentarios leave one →
  1. septiembre 12, 2014 8:08 am

    Edwin súper. Es de bendición leer y escucharte hablar sobre cómo Dios te hizo libre del pecado sexual. Me gustó mucho lo que escribiste referente a a nuestro nivel de compromiso para luchar contra la lujuria sexual: “Por favor, nunca te olvides que la lujuria sexual no te dejará ir si asumes medidas mediocres y parciales en contra de ella. Sólo asumiendo posturas radicales, podrás erradicarla. La regla para la victoria depende de cuánto realmente la quieres fuera de tu vida.” Wow!!! Un Abrazo!

    • septiembre 12, 2014 11:15 am

      Gracias, Joel, por siempre estar ahí!!!! La lujuria sexual tratará de convencernos y arrastrarnos a la mediocridad. A creer que con un poco, alcanzaremos la libertad. Nada más alejado de la verdad!!!! Solo la radicalidad, buscando una pureza extrema, nos dará libertad!!!! Un abrazo amigo y hermano!!!

  2. septiembre 17, 2014 9:42 pm

    Este demonio estuvo en mi vida por mucho tiempo y sin haber aceptado a cristo en mi vida, un día lo reprendí en su nombre, y pude liberarme de este vicio. Y si eso lo hice sin cristo, a hora que tengo a cristo todo lo puedo en el. Dios es grande y poderoso y no hay milagro que el no pueda hacer. DIOS LE BENDIGA.

    • septiembre 19, 2014 12:14 am

      Amén Edwin!!!! Con Cristo, todo se puede… Me alegra tu mensaje, porque esa es la actitud correcta, creer y vivir victoria y libertad!!!! Nadie nos la puede quitar, salvo nosotros mismos… Muchas bendiciones!!!!

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