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Pureza Sexual … ¿PUREZA EN LA MALETA, O EN EL CORAZÓN?

febrero 4, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

La pureza sexual no tiene caras dobles, disfraces, ni apariencias.  Siendo un obsequio de Dios, refleja los atributos de su Dador:  Es siempre trasparente y nunca cambia.  Para quien desea recibir este maravilloso regalo, el reto está en preservarlo como nos fue entregado.  ¿Podrá existir un reto más alejado de nuestra realidad de vida?  ¿Podremos estar más alejados de aquel Edén, donde la pureza de nuestra desnudez era tal, que ni siquiera nos dábamos cuenta de ella?  Hoy, nuestra realidad es vivir en un mundo que idolatra al dios sexo, a la diosa carnalidad y al ídolo lujuria sexual sobre el altar del erotismo desenfrenado.  Hoy, somos seducidos, conquistados y esclavizados por un sexo que fue diseñado para elevarnos por encima de la creación, no para lanzarnos al sótano de ella, como si fuéramos seres dominados por el instinto de preservación de la especie.  Pero, sobretodo, pureza sexual se ha convertido en una apariencia social que muchos predican y pocos practican.  Pureza sexual se ha convertido en esa obra maestra del museo, que nos encantaría tener, pero que resulta inalcanzable a nuestro bolsillo. Entonces, nos conformamos con comprar aquella pobre imitación que nos recuerda la obra verdadera, que nos engaña a medias, que nos produce una satisfacción defectuMan-with-suitcase-webosa, cuando la colgamos en la pared de nuestras apariencias.  La verdad es que en muchas ocasiones aparentamos tener una pureza sexual que no tenemos.  Fingimos.

En la multitud de ojos que nos observan, buscamos aceptación y crédito hablando de una pureza sexual que se nos escapa, que nos evade, que no vive cerca de nosotros.  ¿Por qué mentimos?  ¿Será por el miedo a ser juzgados, a ser señalados como inferiores, como fracasados?  Todo esto apunta a un hombre que se ha olvidado de Dios, que ha perdido el norte y que no entiende que sólo con El es que podemos ser puros.  Se nos ha olvidado que ya fracasamos antes de que Cristo viniera a redimirnos en la Cruz. Olvidamos que sólo por su gracia derramada en aquel madero es que podemos regresar y permanecer en la pureza. Y si lo que aquí expongo suena demasiado fuerte, reflexionemos.  Examinemos la pureza que vivimos en frente de los que nos conocen, versus la pureza que vivimos cuando estamos solos, o cuando estamos con gente desconocida para nosotros.  La verdadera pureza es la que se sostiene a pesar de los cambios geográficos, o los cambios de audiencias.  Porque ser puro es ser uno.  Si cambiamos, si nuestra pureza varía como el termómetro, dependiendo del lugar, de la temperatura, o de las estaciones, entonces, debemos seguir buscando la pureza de Dios, debemos descolgar la imitación de nuestra pared y aspirar a la obra maestra que Dios tiene para nosotros. En estos tiempos, no podemos darnos el lujo de tener una pureza ambivalente, cambiante y confusa.  ¿Sabes por qué?  Porque pureza sexual ya no se trata sólo de ti.  Pureza sexual trata sobre la herencia de integridad que habrás de dejarle a tus hijos. Porque si le hablas a tus hijos de pureza todo el tiempo del mundo, pero no la vives, no estarás enseñándoles pureza; estarás enseñándoles hipocresía. Pregúntate con todas las fuerzas de tu corazón:  ¿Vives una pureza radical que no cambia, que no cede, que no se vende?  ¿Vives la misma pureza entre la gente, que la que vives en la soledad de tu cuarto, en la privacidad de tu hogar?  ¿Eres el mismo modelo de pureza e integridad cuando los ojos de tus familiares te miran, versus cuando son los ojos de personas desconocidas los que se posan sobre ti?

Hoy, le pido a Dios que te permita tener una pureza sexual sin signos de variación.  Hoy le pido a Dios que te permita modelarle a tus hijos y a la generación venidera una pureza que no ceda ante la presión de un mundo que le vendió el alma al sexo y que ridiculiza a quienes desean caminar en pureza sexual. Tal vez, seamos minoría en estos tiempos; tal vez nuestras voces se diluyan en medio de la multitud, pero no olvides que Cristo revolucionó al mundo con un puñado de hombres.  Sólo se necesita una flama, una chispa para provocar un gran incendio.  Piensa que hoy, tu puedes hacer la diferencia en tu hogar, en tu vecindario, en tu trabajo, en tu iglesia.  Dios te respaldará y animará, porque a EL le encantan las minorías que se atreven a nadar en contra de la corriente.  Sí, muchos te dirán que perderás multitud de diversiones y placeres que este mundo te ofrece.  Pero yo prefiero perder estos placeres, que son pasajeros, con tal de disfrutar aquellos que me aguardan en la mansión eterna.  ¿Cuáles prefieres tú?  Sé puro ahora… ¡Esa pureza te llevará a la eternidad!

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!
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