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Pureza Sexual… ¿ME HACE MÁS HOMBRE LA PORNOGRAFÍA?

noviembre 1, 2015

Saludos a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

La verdad es que este mundo se encuentra de cabeza.  Y no hay área del ser humano más adulterada, confundida y encadenada que todo lo que tiene que ver con nuestra sexualidad.  La propaganda publicitaria del mundo endiosa y aplaude una sexualidad promiscua, que repudia todo convencionalismo moral.  Los anuncios por los medios de comunicación idealizan al sexo casual y sin compromisos y lo hacen ver como un evento que nos hace madurar, que marca niño-zapatosnuestra transición entre lo que es ser un niño y lo que es convertirse en un adulto.  Es la sexualidad que decidimos vivir “a la libre” como nos diera gusto y gana, pero que irónicamente acabó esclavizándonos. Pero nunca, hasta hace unos días, había visto en los medios de comunicación un anuncio donde se propagara la idea que la pornografía forma la “hombría” de un niño y lo prepara y madura para la vida adulta.  Este tipo de mensaje subliminal lo que logra es distorsionar una verdad que es inescapable: La pornografía es destructiva, daña nuestro diseño de sana sexualidad, provoca la violencia sexual y la objetivación del ser humano.  Y si piensas que estoy exagerando, solo echa un vistazo a las estadísticas sobre el consumo de pornografía…

  • Actualmente existen más de 19 millones de adictos al sexo así debidamente diagnosticados en los Estados Unidos.  No estamos hablando de personas que acuden “de vez en cuando” a las páginas pornográficas del Internet.  Estamos hablando de personas que ya exhiben los rasgos y conductas adictivas de alguien que ha rendido su libertad a este veneno y que comienza a destruirse con conductas compulsivas, impactando relaciones sociales, familiares y profesionales.
  • La compañía pornográfica más grande de los Estados Unidos tiene un tráfico de usuarios mundial que permite la descarga de billones de videos pornográficos al año, equivalentes a 7 videos de sexo por cada habitante del planeta tierra.
  • Actualmente, la industria pornográfica cibernética ha crecido exponencialmente en solo diez años, para alcanzar la pasmosa cifra de más de un billón de páginas pornográficas en la Internet.
  • El grupo de usuarios pornográficos de mayor crecimiento en la Internet es el de 12 a 19 años de edad.  En promedio, este grupo comenzó a ver pornografía a los 9 años de edad.  Un 80% de ellos vio su primera imagen pornográfica sin buscarla, mediante un virus o trampa cibernética en una computadora de su hogar o de la escuela.

Pero ante esta cruda realidad, el mundo piensa que ver pornografía es algo natural, es algo muy “normal” e, inclusive, bueno para el ser humano.  Como dije más arriba, recientemente vi en la televisión de los Estados Unidos un anuncio que me provocó gran indignación.  Una compañía de ropa masculina comienza el anuncio con la frase, “hay muchas cosas que te hacen hombre…”  Acto seguido comienza a rodar la película de tres historias paralelas.

Una es la de un joven cuando su padre pone en sus manos las llaves de un automóvil para que lo pueda manejar solo.  La otra historia es la de otro joven, que sentado en la mesa del comedor de sus casa, su padre lo llama aparte para poner en su mano un vaso de cristal con una bebida alcohólica, que el joven comienza a beber, ahogándose por lo fuerte del trago. Finalmente se ve la imagen de un niño de aproximadamente 9 años de edad (como la edad de mi hijo Pedro) que calladamente se trepa en un taburete para poder alcanzar una caja en la parte superior de un ropero.  Luego se muestra el rostro de asombro del niño cuando abre la caja y comienza a hojear las revistas que allí descubre.  La expresión del niño y cuán grande se ponen sus ojos permite deducir el contenido de las revistas.

Te confieso que allí me vi, más o menos a esa edad, haciendo los mismo.  Mi corazón se me cayó a los pies.  La película de mi vida se regresó 40 años para verme allí, como ese inocente niño, siendo impactado por la pornografía de un adulto que la puso al alcance de unas manos puras.  Mi mente viajó a mil quilómetros por hora y al viajar hacia mi pasado, pasó por las personas, los lugares y los eventos que estaban todos eslabonados a aquel instante.  Me vi, hojeando aquella primera página y experimentando cómo se imprimió en la inocencia de mi mente, con una marca de fuego, aquella primera imagen de una mujer desnuda.  ¿Sabes lo que me ocurrió? Lloré.  Lloré por aquel niño. Lloré por el Edwin de 9 años que nunca sería el mismo. Lloré por todos los niños del mundo que han visto nublada su mirada con una pornografía que no les pertenecía y que yacía en un oscuro diván, como una trampa de muerte, esperando que unas manitas inocentes abrieran la caja.  Lloré por la inocencia destruida.  Lloré por aquella sexualidad limpia que fue deformada por una lujuria pornográfica que nunca le dio una oportunidad a aquel niño y a todos los niños marcados de este mundo.

Mi espíritu se sacudió con aquella avalancha de recuerdos y experiencias.  Entonces, el dolor se convirtió en rabia e indignación.  ¿Cómo es posible que una compañía de ropa pueda televisar nacionalmente un anuncio donde se celebre que exponer a un niño de 9 años a la pornografía es un buen ejemplo de lo que es “convertirse en hombre?”  ¿Cómo es posible que se vea a la pornografía como un puente entre la niñez y la vida adulta que ayuda a madurar de buena manera?  Retratar a la pornografía como un instrumento que desarrolla hombría es una cruda burla a la realidad de tantos seres humanos que sufren hoy, aprisionados entre las garras de la adicción sexual y que comenzaron, como tantos de nosotros, abriendo una caja y manchando nuestros ojos con la pornografía de otros.  En mi vida ministerial, la mejor prueba de lo que digo está en los números: Sobre el 90% de los hombres que llegan a este Ministerio, fueron expuestos al abuso sexual o a la pornografía en su infancia.

Hoy pido a Dios que proteja a nuestros niños.  Que nunca más los ojos y las manos inocentes de un niño se manchen con las crudas imágenes de una revista pornográfica.  Y que compañías descarnadas e insensibles como esta reconozcan que la pornografía, lejos de hacer hombres, los destruye.

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!

Te invitamos a visitar nuestra nueva página del ministerio, Hombres de Valor, Hombres de Verdad.  Allí encontrarás una gran variedad de materiales para Poseer, Preservar y Proyectar pureza sexual.

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2 comentarios leave one →
  1. MARTIN DUQUE permalink
    noviembre 4, 2015 5:54 pm

    muchas gracias, tus lecturas son una bendicion.

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