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Pureza Sexual… CARTA ABIERTA A LA PORNOGRAFÍA

noviembre 4, 2015

Pornografía, que te disfrazas de salvadora, medicina y solución:

Nada salvas; nada sanas; nada solucionas.  Eres como el mago ilusionista que confundes los ojos de los niños para que crean en tus trucos.  Viniste a mí cuando no sabía cómo defenderme. Viniste a mi en medio de la tormenta y me ofreciste resguardo para calmar mis miedos.  No pude ver tus trucos, pornografía estafadora.  ¿Cómo poderlos ver, a los 9 años? ¿Cómo poder descifrar tu maldad escondida tras los rostros sonrientes de mujeres desnudas?  En aquellas revistas, solo se respiraba alegría y amor… Ninguna de esas mujeres te rechazaba y su desnudez se pintaba como algo hermoso que, supuestamente, no levantaba pasiones ni creaba ataduras.

Tu mejor anzuelo para un niño inocente fue la curiosidad que provoca una gaveta bajo llave.  Tu mayor imán fue el deseo que naciVista_fuego-1024x768ó conmigo de buscar lo prohibido.  Tu más sutil lazo fue el deseo incontrolable de revivir un abuso que nunca entendí de niño, porque vino revestido de juegos y dulces palabras. Así me atrapaste entre aquellas páginas de lujuria, donde la mujer se muestra como un pedazo de carne para ser devorado.  A esa edad, no podía comprender el impacto que en mi mente y en mi corazón tendrían aquellas imágenes.  Yo solo buscaba entre aquellas fotos desnudas el rostro y el cuerpo de la mujer que me violó; de aquella mujer que dijo amarme; que me prometió cuidarme, pero que usó sus mentiras para convertirme en un juguete de sus impulsos sexuales.

Pornografía, ¿por qué eres tan mentirosa y engañosa?  Te muestras como una amiga con los brazos abiertos, dispuesta a ayudarme en momentos de crisis.  Pero cuando llegó la crisis y te busqué para encontrar alivio, lo que hiciste fue hundirme para que me ahogara en las sucias aguas de tu pantano.  Te disfrazaste de salvavidas, pero cuando arreció la ola y me agarré de ti, te desinflaste para que la profundidad del pecado me atrapara.

Tus promesas son huecas y valen basura descompuesta que no sirve para nada. Me prometiste amor y felicidad, pero acabaste convirtiéndome en un ser incapaz de amar, egoísta y esclavo de mi propia carne. Tu felicidad es como una bola que va perdiendo el aire y que deja de rodar en poco tiempo.  Tus gozos son efímeros y te dejan un sabor de culpa, soledad y mayor vacío. Tus buenos momentos no duran; se evaporan como perfume en el viento.

Pornografía adulterina, me enseñaste lo que es la infidelidad y la traición.  La ironía es que siempre me prometiste estar a mi lado cuando te necesitara, para llenar mis vacíos y saciar esa sed de la lujuria que nunca se apaga.  La verdad fue diferente: Cuando te necesité, me dejaste abandonado, perdido y sediento, en medio del desierto.

¿Habrás dicho una verdad algún día de tu vida?  ¿Habrás mostrado tu verdadero rostro a alguien?  ¿Te habrás arrepentido de dañar a alguien?  Pienso que no.  Pienso que no tienes la capacidad para decir la verdad, porque solo te alimentas de tus engaños y mentiras, y del dolor de tus víctimas.  Pienso que en lo oscuro de tu prisión, te disfrutas cada niño abusado sexualmente, cada matrimonio destruido, cada iglesia destrozada, cada adulterio que provocas y sobretodo, te gozas y disfrutas cuando una generación sin mancha se contamina con tu veneno por la generación esclavizada que prometió cuidarla.

Pero hoy te tengo noticias.  He crecido. He aprendido con cada golpe que me has dado, con cada herida que me has causado.  Ya no soy aquel niño inocente y perdido que cayó entre tus garras cuando apenas comenzaba a vivir.  Ahora conozco tus mentiras; he descifrado tus engaños.  Ahora se que nada bueno hay en ti.  Que tu alcance envenena y deforma la sexualidad del ser humano para convertirlo en un adicto aprisionado.

Ya no te tengo temor. Nunca más compraré tus manipulaciones.  Hoy, pornografía mentirosa, estás al descubierto y sin máscara, frente al público que te mira, de cara al sol y al medio día.  Apostaste a que nunca me vería con suficiente fuerza como para vencerte.  Que no había en mí la seguridad ni la autoridad para hacerte la guerra y ganarte.

La verdad es que ya fuiste derrotada, pornografía embustera. La verdad es que en mí no hay la fuerza, ni la autoridad para vencer, pero ahí no queda la historia. Conmigo viene Aquel que te venció en lo alto del madero.  Conmigo viene Uno que te humilló con su dolor y con su muerte.  Pornografía, estás derrotada. No puedes vencerme, porque no tienes el poder para hacerlo.

Es más, ni siquiera puedes acercarte a mi vida; ni puedes tocarme, porque en mí habita el Espíritu de Quien siempre te ha vencido.  Pornografía, nada puedes hacer para entrar a mi casa ni tocar a mis hijos. Uno solo puede darte permiso para que entres a mi vida.  Uno solo puede permitir que envenenes mi familia.  Uno solo puede causar que me robes mis hijos, mi matrimonio, mi Ministerio y mi pureza: Esa persona soy yo mismo. Solo yo puedo permitirlo.  Pero, ¿sabes algo?  Sin máscara, al descubierto, ya no te ves nada atractiva.

Un abrazo para mis hermanos de batalla que también buscan derrotar a esta mentirosa…

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!

Te invitamos a visitar nuestra nueva página del ministerio, Hombres de Valor, Hombres de Verdad.  Allí encontrarás una gran variedad de materiales para Poseer, Preservar y Proyectar pureza sexual.

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