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Pureza Sexual … DESPERDICIOS TÓXICOS DE LA PORNOGRAFÍA

septiembre 28, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

“Como manantial hollado y pozo contaminado es el justo que cede ante el pecado del impío.”  Proverbios 25:26.

La pornografía es un poderoso contaminante que no discrimina por razón de edades, razas, credos ni lugares.  Sus largos tentáculos saben alcanzar sutilmente a un hogar, una iglesia, o un trabajo para destruirlo todo.  La pornografía no cree en contaminar solo el cuerpo, cuando puede matar el alma, causando que uno se olvide del verdadero Dios y levante altares al falso ídolo del sexo compulsivo.  Y como todo contaminante, la pornografía también genera desperdicios tóxicos que permanecen como deshechos, como valiosos recursos que fueron dañados por nosotros mismos.

¿Cuáles son estos desperdicios tóxicos?  ¿Qué permanece en la vida de aquellos seres atados, como prueba visible de que la pornografía pasó y arrasó con todo lo que eran y tenían?  Reflexiona un momento.  Piensa en lo que fue contaminado y dañado por la pornografía cuando esta atadura10-types-toxic-relationships te esclaviza el alma.  En mi caso, la pornografía dañó mi matrimonio, dañó la manera de ver a mi esposa, clavó un doloroso puñal en su corazón, dañó mi intimidad con Dios, me alejó de mis hijos y causó innumerables víctimas que fueron engañadas y explotadas por mis manipulaciones sexuales. ¿Por qué he querido hablarte hoy de estos “desperdicios tóxicos” que viven, respiran y padecen? Porque los daños de la pornografía nos trascienden.  Porque la pornografía no se limita a dañar al que se esclaviza con ella, sino que continúa con su paso destructor para meterse en la vida de un cónyuge, un hijo, un ministerio y una iglesia.

Es decir, la pornografía sí tiene víctimas inocentes, sí trae consecuencias de dolor a otras personas que nunca se sentaron frente a un monitor para intoxicarse con imágenes y videos de perversión lujuriosa. Entonces, podemos abrir los ojos a la verdadera realidad de esta epidemia que contamina ya a más del 80% de los hombres y más del 25% de las mujeres que han aceptado a Cristo como su Salvador y se congregan en una iglesia Cristiana: El alcance mortal de la pornografía va mucho más allá del pornógrafo que vive aprisionado en la cárcel virtual de sus pasiones carnales.

La pornografía no descansará hasta robarle a esa víctima original, que dobló rodilla ante el dios sexo, todo lo que tiene, incluyendo sus seres queridos.  Ahí está la mayor tragedia de la adicción sexual mediante la pornografía: esas víctimas no buscaron intoxicarse con este veneno; ellas no fueron parte de la decisión, sino que fueron arrastradas por una corriente violenta que se llevó entre sus aguas todo lo que encontró a su paso.

Hoy quisiera que mis palabras te sirvieran de puente para reflexionar entre la vida que viví atado a la pornografía, la vida que vives actualmente, y hasta dónde puedes caer si no te detienes ahora.  La pornografía me convirtió en un ser idolente, egoísta e insensible ante el dolor de una esposa abandonada espiritual y emocionalmente por su esposo.

La pornografía me convirtió en un espectro de hombre, atado a un oscuro cuarto, con un secreto a voces que cargaba en mi corazón y que mataba lentamente el corazón de mi esposa.  La pornografía me convirtió en un ser irresponsable, que pretendía echarle la culpa a todo el mundo por mis errores y que acusaba a media humanidad por el dolor de mis heridas, sin hacer nada para sanarlas. La pornografía me convirtió en un padre ausente, frío y sin amor ni fuerza para involucrarme en la vida de mis hijos.  Al final, convertí mi hogar en una pesadilla para una esposa que más se parecía a una madre soltera, luchando por sobrevivir junto a un esposo agonizante, o un “zombie” muerto en vida.

Si en algo se parece tu vida a la mía, o a la de un ser querido, te pido de favor lo siguiente:  Detente. No pospongas más buscar ayuda. No niegues, ni subestimes más este tóxico mortal que cautiva y ciega lentamente.  Te puedo afirmar sin temor a equivocarme que solo se necesita un primer paso de valentía para comenzar la victoria progresiva contra este gigante.  Ahora bien, Dios no dará ese paso por ti, porque a ti te toca.  Esta lucha es por tu vida y la vida de tus seres queridos y aunque Dios te proveerá la fuerza sobrenatural para conquistar, Él quiere ver tu compromiso, tu decisión de salir de la prisión.

Tristemente, he visto a miles de hombres en la pasada década tomar la decisión contraria, para cruzarse de brazos y permitir que la inacción, el miedo y la negación los destruya segundo a segundo.  Pero si estás leyendo este artículo, te encuentras a tiempo.  Dios te ha traído aquí para que no tengas que presenciar la destrucción de tu matrimonio, de tu cónyuge y de tus hijos por tus propias manos.  Porque si hay algo más trágico que ver cómo la atadura sexual erosiona la propia vida de un ser esclavizado al sexo, es ver cómo este veneno hace pedazos la vida de una esposa, y de unos hijos que no se merecían estar sufriendo en una prisión que nunca buscaron.

Hoy es día para levantarte.  Hoy es el día para decirle a la atadura sexual, “¡basta!”  “No permitiré que me robes un segundo más de pureza al lado de mi familia.”  “¡Se acabaron tus mentiras! ” ¿Te atreverás?  ¡Declaro que sí! Declaro que hoy Dios te da de Su gracia inmerecida para remontar alturas y reclamar tu nueva vida, libre en Cristo.

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

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Pureza Sexual … EL TÓXICO MORTAL DE LA PORNOGRAFÍA

septiembre 23, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

“Sus labios destilan miel y su lengua es más suave que el aceite; al final es amarga como el ajenjo.”  Proverbios 5:3-4.

El pecado sexual no comienza con una cita clandestina, ni en la cama de un motel.  El pecado sexual comienza con una mirada, con una sonrisa, con una palabra tierna, o un pensamiento que te abra la puerta a la pregunta: “¿cómo sería…?”  Y ante el fenómeno de un gigante llamado Internet, vemos cómo la tecnología ha servido de catapulta para masificar el pecado sexual.  Y si algo el internet ha logrado es despojar a los excesos sexuales de la carne del elemento de proximidad.  Me explico.  En la generación pre-Internet, había que comprar la revista pornográfica, encontrarse con la amante o entrar al club de bailarinas exóticas. Eso implicaba tomar riesgos, fabricar complicadas mentiras y exponerse a ser sorprendido por algún conocido.  Ahora, con el advenimiento de la pornografía cibernética, unido a los clubes virtuales de sexo en vivo y la utilización de la “webcam”, cualquier persona puede consumir sexo secretamente, a larga distancia, frente a un monitor, sin tener que salir de su casa.  De esta manera, he conocido la trágica historia de hombres y mujeres casados que trivializaron los efectos tóxicos de lalixo-toxico pornografía y comenzaron con encuentros casuales de sexo en el Internet con un extraño, hasta acabar conociendo a esa persona y destruyendo sus matrimonios y sus vidas.

Nunca olvides que Jesús anticipó los efectos nocivos del Internet pornográfico:  anhelar a una persona con la que no estás casado(a) ya constituye adulterio del corazón.  Así lo dijo Él sin duda alguna en Mateo 5:27-28.  ¿Por qué el Mesías asumió una postura tan radical frente a los deseos sexuales que se pueden anidar dentro de nosotros?  Porque sin haber pecado, no ha habido nadie sobre la faz de esta tierra que conozca más sobre el pecado que Cristo.  Él sabía muy bien que un corazón intoxicado con anhelos sexuales es todo lo que nuestra carne necesita para accionar el pecado sexual en vivo y a todo color.  Si en la lucha entre nuestra carne y el espíritu la carne logra aprisionar el corazón, el placer por el sexo clandestino será mucho más fuerte que el placer que se deriva de honrar a Dios con nuestra pureza.  Caeremos aparatosamente.

Y no existe una trampa más seductora y mortal en la pornografía que su disfraz inconsecuente. ¿Qué consecuencias dañinas pueden derivarse de estar en la seguridad de tu hogar, mirando páginas pornográficas en el monitor de tu computadora, donde nadie te ve, nadie te conoce y donde no estás expuesto a los peligros de un negocio de sexo en la calle?  Así, la pornografía cibernética nos engaña al decirnos que no le hacemos daño a nadie, y que consumir este material hasta te cuida de los riesgos del sexo “cara a cara”, donde tienes que salirte de los entornos protectores de tu casa.  Como el pasaje de Proverbios, la pornografía te atrae con su dulce miel y su suave lengua.  Al principio, todo en la pornografía se presentará como agradable y fascinante.  Ella te mentirá para hacerte creer que su poder anestesiante ayuda a olvidar los problemas, a calmar las penas, a hacerte sentir más joven, más sexual y atrevido.  Su dulce miel te dice que en la privacidad de una computadora, puedes convertirte en un superhéroe sexual, en un actor o actriz de tu propia película XXX.  Pero a medida que la pornografía nos seduce lentamente, su agarre se hace más fuerte y asfixiante. Con el paso de las páginas de sexo descarnado, de cuerpos teniendo sexo sin amor y sin romance, como meros objetos de carne, la pornografía nos fue succionando la vida para convertirse en el problema.  La pornografía se había convertido en nuestra carcelera y no iba a dejarnos ir tan fácilmente.

Fuimos engañados por las apariencias.  Caímos en la trampa del “ajenjo” que se menciona en el pasaje Bíblico citado.  Nadie cuestiona que la planta del ajenjo tiene poderes medicinales. Pero en exceso, el ajenjo se convierte en un veneno que intoxica nuestro cuerpo.  La particularidad del ajenjo es que envenena con su poder acumulativo.  En otras palabras, te envenena poco a poco, cuando lo usas por mucho tiempo.  ¿Sabes cuál es uno de los efectos más reconocidos del ajenjo?  Esta planta tiene un efecto relajador en órganos claves del sistema reproductivo, como el útero.  El consumo de ajenjo a largo plazo causa que el útero pierda su resistencia. El resultado es que el ajenjo causa abortos espontáneos en mujeres embarazadas. ¿Podrás ver el paralelismo espiritual con la pornografía? Lo que primero se consumió como medicina, acabó convirtiéndose lentamente en un tóxico abortivo. ¿Ves el parecido entre ambos venenos?

Al principio, la pornografía era la panacea para todos nuestros problemas.  Su miel nos endulzaba la vida.  Al final, el ajenjo de la pornografía nos envenenó el alma y causó el aborto de todos los sueños de Dios en nosotros.  ¿Exagerado?  De ninguna manera.  Te está hablando un hombre que vivió los efectos tóxicos de esta droga hasta sus últimas consecuencias.  En su momento más oscuro, este ajenjo me robó todo lo que tenía física, emocional y espiritualmente.  De abogado exitoso, me convertí en un ser fracasado, solo, confundido y en la quiebra económica y espiritual.  La lujuria sexual me robó toda la paz y todas las ganas de vivir que tenía hasta convertir mi vida en una locura.  Ahí, el enemigo me jugó su mejor carta, al plantar en mi mente que suicidarme y dejarle a mi familia el dinero de una póliza de vida era la única alternativa disponible.  En muchas veces escuché aquella voz diciéndome “vales más muerto que vivo”…  Hasta el borde de ese precipicio fatal me llevó la pornografía y el pecado sexual antes que el brazo de Dios me alcanzara.

Te pido algo hoy, amado y amada que me lees: no permitas que el tóxico seductor de la lujuria sexual te lleve a donde me llevó a mí. Hoy estás a tiempo. Hoy Dios espera por tu decisión.  Solo se necesita que des el primer paso hacia la libertad verdadera que Cristo te ganó  en el madero y que te ofrece ahora.  Si quieres escuchar más sobre mi testimonio, te invito a que te unas a este servidor y a un grupo de valientes en la Conferencia Tóxico en el MACC de Miami Florida, este próximo sábado 26 de septiembre a partir de las 9:00 AM.  Ahí estaré todo el día para compartir contigo un mensaje de pureza, libertad y esperanza.

Para más información puedes ir a: http://www.conferenciatoxico.com

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

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Pureza Sexual … ESTA CARNE NO APRENDE PUREZA

septiembre 19, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

“Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne.  Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis.”  Gálatas 5:16-17.

Quiero compartirte una colorida fábula.  Ella nos cuenta la historia de un hombre que era experto domador de animales y llevaba su peculiar espectáculo por las diversas ciudades de un lejano reino. Al llegar con su desfile de perros, chimpancés, leones y elefantes, el ambiente de feria circense inundaba toda la comarca. Llegando a una pobre ciudad, un famoso timador del pueblo le retó con una apuesta: “Veo que tiene una variedad impresionante de animales, pero le reto a que le enseñe en una semana a un gato a comportarse como un caballero en su espectáculo, de tal manera que pueda, durante un minuto, sentarse a la mesa y cenar una fina comida, vestido de etiqueta.  ¡Los gatos son imposibles de amaestrar!  ¡Mi apuesta es de 50 monedas de oro!”  Ante el valor de la apuesta ofrecida, el experto aceptó el reto del timador e inmediatamente se dio a la tarea de conseguir a un gato que pudiera ser amaestrado.  Con trabajo intenso adquirió una gato muy inteligente y comenzó a enseñarle a cómo caminar en dos gato-vestido-etiquetapatas y comer en una mesa vestido como un caballero.

Llegado el momento acordado, todo el pueblo se congregó en la plaza para ver el espectáculo del experto domador de animales. Abiertas las cortinas del escenario, la gente suspiró con asombro ante la visión de una hermosa mesa, vestida con blanco mantel, fina vajilla y cubiertos de plata. Luego, todo el mundo quedó boquiabierto al ver al gato haciendo su entrada, vestido de negra etiqueta y sombrero de copa.  Con finos movimientos, el gato caminó en dos patas hasta la mesa y se sentó en una silla de madera oscura, revestida de rojo terciopelo. Tomando los cubiertos con sus patas delanteras, el gato se dispuso a cenar unos exquisitos manjares bajo la luz de brillantes candelabros.  La gente no lo podía creer… El domador sonreía, inflado de orgullo.

Y justo cuando la muchedumbre comenzaba a aplaudir y estaba a punto de expirar el minuto de la apuesta, el timador rebuscó en su bolsillo hasta encontrar un ratón que tomó por la cola y puso sobre el mantel para que corriera a lo largo de la mesa.  De inmediato se desató un caos, cuando el gato salió disparado para lanzarse sobre el ratón.  El sombrero de copa rodó por el suelo. Volaron los cubiertos, los manjares y las copas de vino, mientras se escuchó el estruendo de la fina vajilla cuando se hacía pedazos en medio de la escaramuza entre el gato y el roedor. Un silencio sepulcral invadió la plaza.  Un silencio que solo quebró la voz del timador para decir a carcajadas: “Solo se necesita un ratón para recordarle a un gato su verdadera naturaleza.”

Así mismo es la carne y su testaruda naturaleza para rendirse ante los placeres del pecado. La carne y el espíritu están en constante guerra dentro de nosotros.  ¿Cuál es la meta de esta batalla?  Conquistar la mente.  Quien conquista la mente gana.  Si permitimos que nuestra mente se enfoque en las cosas de la carne, como lo es el apetito desordenado por un sexo apartado de Dios, acabaremos cayendo en el pecado sexual.  Durante décadas fallé en entender cómo la carne se comporta y cómo debe ser tratada. Aunque es indispensable alimentarnos de pureza en la esfera espiritual, mediante la lectura de la Palabra, el ayuno, la oración y el servicio Cristiano a los demás, en la esfera física, la carne no entiende ese lenguaje.

La verdad es que la carne no entiende ni puede aprender pureza.  Al igual que la historia del domador y el gato, podré pasar toda una vida intentando domar a la carne, y ella no aprenderá a resistir al “ratón” que dispara sus instintos. Y entonces, ¿qué funciona ante la carne? Someterla. Forzarla a caminar el camino de la pureza, cuando fortalezco mi mente y mi espíritu.  La fórmula es sencilla.  La carne siempre me lanzará al pecado sexual si mi mente, o mi espíritu flaquean; si se desenfocan en la batalla de mantener a Dios en el primer lugar. Recuerda:  La carne ni sabe, ni entiende, ni quiere aprender lo que es pureza.  ¡Cuántas veces lo he visto en el testimonio de otros hombres y mujeres!

Recuerdo con mucho dolor la historia de un pastor de jóvenes.  Luego de haber estado sirviendo durante todo un mes, preparando un retiro en su iglesia junto a sus hijas y su esposa, tuvo una experiencia espiritual extraordinaria de todo el fin de semana junto a más de doscientos jóvenes. ¡Se sentía tan contento y agradecido de Dios por este retiro y por cómo Dios lo había usado para ministrar a tanta gente!  Mientras pensaba en esto, terminaba de limpiar la nave principal y salió por el portón del frente de la Iglesia para irse a su casa.  En ese momento, una atractiva mujer se le acercó y le invitó a darse unos tragos.  En medio del asombro, reconoció en aquella seductora a un viejo amor de su juventud que hacía quince años que no veía.  Ciego por el impacto, acabó cometiendo adulterio esa noche.

Con lágrimas en los ojos me preguntaba: “Edwin, ¿cómo es posible que después de haber estado tan cerca de Dios, después de haber ministrado a tanta gente, después de haber experimentado un encuentro espiritual tan intenso, acabe enlodado en el piso, cometiendo adulterio?”  La única respuesta que le pude dar fue la que hoy te he compartido. Una experiencia espiritual, o una emoción, nunca serán suficientes para mantenerte en pureza.  Necesitas someter la carne con el Poder de Dios. Necesitas obligar a la carne a entender que ella no se gobierna y que sus antojos no serán concedidos. Si no lo hacemos así, viviremos toda una vida siendo sorprendidos por el pecado sexual. El enemigo es un timador astuto, un sucio y traicionero oponente. El esperará el momento propicio para sacar al ratón de su bolsillo, y causar que el gato salga disparado por su naturaleza de cazador felino. En un instante, el gato olvidará el disfraz de caballero y todos los modales que el domador pretendió enseñarle. La verdad es que esta carne no puede aprender lo que es pureza.  Nunca lo olvides.  Nunca permitas que una ratón te lo recuerde sorpresivamente.

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

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Pureza Sexual … EL VOTO DE DIOS

septiembre 16, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

Debemos reconocer que la lucha por nuestra pureza sexual requiere mucho trabajo, enfoque, disciplina y consistencia.  Medidas parciales o mediocres, atajos, o formulas mágicas no nos llevarán a ningún tipo de victoria progresiva sobre el pecado sexual.  Tenemos que hacer el trabajo y dedicarle el tiempo al Proyecto de adquirir una nueva pureza en Cristo, basada en un compromiso radical de vivir una vida Cristiana sin dobleces, ni apariencias, ni máscaras.  Esto nos llevará a revisitar cada aspecto de nuestra vida en lo916201 espiritual, emocional y físico.  No podemos esperar resultados permanentes con esfuerzos débiles y poco comprometidos.  ¡Esto es verdaderamente para valientes!  Muchos dirán, “vaya tarea tengo que por delante…” y el solamente pensar en la magnitud de la obra ante nosotros será la mejor justificación para darnos por vencidos. Esos, deciden vivir una vida entre el vaivén de la pureza y la lujuria; viviendo una doble vida; llevando su máscara  de moralidad aparente, pero sabiendo que su vida es una farsa y que están complacidos con ella, porque la lujuria sexual les ha erosionado la consciencia y el pecado sexual ya no los inmuta.

Hubo un momento en mi vida que me cansé de mentir, que me cansé de engañar y de aparentar. Dios puso un pensamiento en mi corazón: “Edwin, cuando vengas a mi presencia, llegarás sin máscaras, sin apariencias… esas, las dejarás allá abajo en la tierra.” Entonces me di cuenta de una verdad que me sacudió hasta la fibra más profunda de mi ser: ¿De qué me habrá valido ganar el voto de los hombres, si al final de mi vida pierdo el voto de Dios? Hasta ahí llegaron mis engaños, mis mentiras y comencé a buscar ayuda, luego de quitarme la máscara y enseñar mi rostro verdadero, con todas mis luchas y debilidades. ¿Te atreverás a hacer lo mismo?

Ante ti, amado hermano y hermana, hay decisiones trascendentales que tomar.  Decisiones que impactarán tu vida, la vida de los tuyos y la vida de generaciones por venir. Pido a Dios que te continúe dando el valor para caminar por la puerta más estrecha., aquella que nos lleva ante Su eterna presencia y que nos permite disfrutar de una pureza para siempre….

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

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Pureza Sexual … LO QUE “ASHLEY MADISON” NO TE DIJO

septiembre 13, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

“Entonces los reyes de la tierra, los que con ella adulteraron y vivieron en deleites, llorarán y harán lamentación cuando vean el humo de su incendio”.  Apocalipsis 18:9

El seductor rostro de una joven sella sus labios con un dedo para invitarte a guardar un secreto. Mientras esta imagen se te mete por los ojos e impacta hasta la fibra más íntima de tu alma, la famosa frase te transporta al fantasioso mundo de lo que es prohibido y clandestino sexualmente:  “La vida es demasiado corta, decide tener una aventura.”   Y lanzada la carnada, medio mundo se postró ante el altar del adulterio. Hemos sido testigos del escándalo sexual que ha involucrado más gente en la historia de la humanidad. Nunca en nuestro caminar por esta tierra hemos presenciado a 39 millones de personas de 53 países siendo sorprendidas a la vez en actos de infidelidad matrimonial.  Sodoma y Gomorra sumado al Imperio Romano de Calígula palidecen ante la realidad que “Ashley Madison” nos ha mostrado.  Y si esto resulta increíble, más increíble es saber que después del escándalo, sobre 2 millones más de usuarios se han hecho miembros de la célebre página de adulterio.  Esto habla de quiénes realmente somos, versus quiénes aparentamos ser.  Esto habla de nuestra consciencia erosionada y de nuestra decisión de repudiar abiertamente, sin vergüenzas ni miedos, la fidelidad del pacto conyugal.  Y en medio de la crisis, historias trágicas comienzan a surgir, como la del esposo cristiano con la serie de televisión, poradultery-infidelity-shutterstock_101088994tavoz de la fidelidad y de los más altos principios familiares y que al ser sorprendido con varias cuentas en la citada página, se auto-nominó como “el hipócrita más grande de la historia”.  ¿Y qué del reconocido Pastor y teólogo norteamericano, hijo del fundador de una de las más prestigiosas instituciones cristianas de los Estados Unidos, que al ser identificado con una de estas cuentas, reconoció su caída, diciendo que fue por “curiosidad” y que como nunca llegó al acto sexual, no había sido infiel?  Y tan reciente como esta pasada semana, un pastor de 56 años, esposo y padre de dos jóvenes, maestro del instituto teológico de la primera Iglesia Bautista de Nueva Orleans, no pudo resistir la culpa, la verguenza y el dolor causado a su familia y comunidad y acabó quitándose la vida en su propio hogar.  No es necesario mencionar sus nombres, porque la realidad es que podría ser el mío o el tuyo, o el de un pastor que conocemos o el de un miembro de nuestra familia.  Nadie está exento a la tentación del pecado sexual. Nadie.   Y el que se lo crea que se preocupe, porque su orgullo lo llevará hasta el suelo.  ¿No fue eso lo que ocurrió con David, Salomón y Sansón?  Si el más espiritual, el más sabio y el más fuerte cayeron en el pecado sexual, tu y yo no somos más que ellos.

Por eso es que Dios me ha tenido varias semanas haciéndome una pregunta.  Es la pregunta que da pie a este artículo:  ¿Qué fue lo que “Ashley Madison” no dijo para seducirnos con su carnada de infidelidad? Hoy te pido que guardes atención a estos principios, porque esta no será la última vez que listas y páginas como estas acabarán en un escándalo cibernético.  Este es solo el comienzo.  Esta es la punta del “iceberg” que muestra un poco de nuestra verdad sexual:  Una minoría aprecia y respeta la fidelidad del matrimonio.  Una minoría enunció de verdad aquel voto que dice: “y prometo serte fiel, en la riqueza y en la escasez, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe.”  Porque la verdad es que el 85% de los hombres cristianos son adúlteros en la calle físicamente, o frente a la computadora, de manera virtual.  Y el porciento de las mujeres sigue creciendo, alcanzando ya un 40%.  Y muchos pensarán que estas estadísticas son para los “del mundo” para “los impíos que no conocen a Dios”.  La realidad es que estos datos estadísticos reflejan la realidad de los Cristianos, de los que van a la iglesia todos los domingos, de los que oran y leen la Biblia durante la semana. Por esto es que es indispensable que abramos los ojos y reconozcamos que el pecado sexual sigue socavando los cimientos de nuestras iglesias y estas iglesias están más preocupadas en sus proyectos, en sus entretenimientos, que en sanar a la gente y a sus líderes, excepto cuando son sorprendidos en un desliz sexual.  Y aceptando el reto que Dios me ha dado, hoy me pongo en los zapatos de algunos de esos pastores que cayeron, hablando como ellos hablarían luego de sus tragedias personales, porque no hay mayor disuasivo para este pecado de la carne que reflexionar sobre las destructivas consecuencias de “si me hubiera pasado a mi”…  Así que comienzo:

En primer lugar, “Ashley Madison” nunca me dijo que sería sorprendido en mi infidelidad.  Por el contrario, la seductora imagen siempre me alentó a suscribirme porque mi adulterio sería secreto y nadie se habría de enterar.  Ahora me doy cuenta que, como todo pecado, el adulterio siempre será descubierto, porque no hay una mentira que dure para toda la vida.  Con esta mentira, mi carne se lanzó a la “aventura” de pecar sexualmente, porque todo permanecería en lo secreto.  En la oscuridad de mi cuarto pediría perdón y abusaría de la misericordia de Dios, diciéndole que estaba arrepentido… Sin embargo, mi arrepentimiento era hueco, era un disfraz religioso para limpiarme por fuera… La verdad es que nunca tendré un corazón arrepentido, si no desprecio el pecado.  La verdad es que este pecado me tiene atrapado.  Lejos de despreciarlo, entre más lo abrazo, más me gusta y más me aprisiona.  En segundo lugar, “Ashley Madison” nunca me dijo que el adulterio que cometo no solo me hace daño a mí, sino que también tiene víctimas inocentes.  Sin darme cuenta, el adulterio me corrompió lentamente.  El proceso es lento, porque así de astuta es la lujuria sexual para enredarme entre sus garras sin que yo busque ayuda.  Entre más adulterio busqué, más adulterio pedía mi corazón corrupto. Había roto el sagrado sello de la exclusividad.  Ahora, el apetito carnal por la variedad me asfixiaba.  Y sin poderlo descifrar de la seductora imagen con la erótica sonrisa, Ashley Madison nunca me dijo que el adulterio es como un filoso puñal envenenado de mentiras que se clava en lo profundo del corazón inocente de mi esposa, para causarle un dolor como ella nunca había experimentado.

Y como parte de este segundo principio, Ashley Madison nunca me dijo que el adulterio también involucraba a mis hijos, porque Dios me pidió, y yo acepté con mis votos ante el altar, traerlos al mundo en medio de un matrimonio puro y fiel.  Ahora, con los ojos abiertos ante la realidad de este escándalo, veo a mis hijos destruidos por mi apetito sexual desordenado.  Veo que mi hambre por el sexo pudo más que mi amor y respeto por ellos.  Veo que Dios los trajo al mundo para ser bendecidos y yo lo trastoqué todo con mi adulterio.  Ahora mi pecado los marcaba injustamente con la cruel etiqueta de “hijos de un adúltero; hijos de un cobarde que no supo mantener la cremallera de su pantalón arriba.”  Ahora, ante la realidad del adulterio que me quitó la máscara y que me dejó con el rostro al descubierto, como verdaderamente soy, puedo ver que he sido destructor de mi matrimonio y de mi hogar; asesino del respeto de mis hijos y de la honra de mi esposa.

En tercer lugar, Ashely Madison nunca me dijo que las consecuencias en dolor, verguenza, y traiciones serían tan grandes que producirían en mí una desesperación tal que me llevaría a contemplar el suicidio u otras locuras.  ¿Quitarme la vida? ¿Yo? ¿Cómo es posible que un hombre de Dios, un pastor, un Ministro que conoce la Palabra y la verdad de Cristo vea en el suicidio una alternativa real? No debe de sorprendernos, porque la agenda del enemigo siempre ha sido matarnos, robarnos y destruirnos.  Y cuando hemos puesto la fama, el poder, el dinero, el sexo o una mezcla de todas las anteriores en nuestro altar, se nos “quiere ir la vida”, cuando un escándalo amenaza con despojarnos de todo.  En cuarto lugar, Ashley Madison nunca me dijo que una aventura de infidelidad sería menos placentera que el placer que se destila del amor en el matrimonio y la familia.  La cruda realidad es que estos placeres carnales siempre vienen mezclados con acusación, culpa y soledad.  ¿De verdad vale la pena sacrificar tu matrimonio y tus hijos por una mentira que encubres en lo secreto de tu corazón esclavizado?  Te propongo algo: ¿Por qué no inviertes en tu esposa, en tu familia, lo que quieres invertir en un(a) amante que solo ve en ti una fuente de dinero, o un escape sexual a corto plazo?  Si inviertes en tu matrimonio, éste dará frutos de amor y gozo. Si inviertes en tu aventura de adulterio, darás a luz destrucción y muerte.

Ahora puedo ver otro ángulo de la famosa frase que vino a seducirnos:  La vida es demasiado de corta. No la manchemos.  No la dañemos.  No perdamos la oportunidad de honrar nuestro matrimonio y nuestros hijos con una pureza y una fidelidad a prueba de todo y de todos, durante esta breve vida. Porque lo que aquí hagamos, en estos cortos años, tendrá consecuencias en la eternidad.  Hoy declaro que mi matrimonio, y el de todos nosotros, es demasiado de preciado, demasiado de sagrado y valioso como para mancharlo con las mentiras y seducciones de una ramera cibernética.

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

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Pureza Sexual … ¿EMBRIAGADO DE SEXO O DE DIOS?

febrero 11, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino romperá el odre, y se pierde el vino y también los odres; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos. Marcos 2:22 

Durante décadas, caminé por esta vida dando tumbos, embriagado con el vino viejo de la lujuria sexual. Y de tanto emborracharme con este vino viejo, me convertí en un odre viejo; odre coartado y reseco, llenos de remiendos.  Así, mi embriaguez me despojó día a día de la posibilidad de ser transformado.  ¿Por qué?  Porque me acostumbré a ser odre viejo.  Porque este conformismo con mi atadura de pecado me cegó; me quitó toda esperanza de ser un hombre capaz de cambiar.

Y en mi caminar lleno de tropezones y caídas, no acababa de entender la sencilla pero profunda parábola de los odres y los vinos.  El enemigo me engañó, haciéndome creer que por ser odre viejo, estaba condenado al vino viejo que me desgastó por dentro.  Pero si reflexionas en la parábola de Jesús, verás que su mensaje está tejido con hilos de esperanza.  Ciertamente, un odre viejo no podrá recibir un vino nuevo, porque el nuevo vino romperá el odre desgastado, causando que el vino nuevo se pierda y acabe derramado en el WineGoneBadpiso.

Pero Cristo nos dice más.  Él también nos dice que un odre nuevo podrá recibir el vino nuevo sin que éste se pierda.  Aún más, en esta simple enseñanza, podemos ver el Amor de Dios por sus viejos odres.  Porque El no quiere que estos odres llenos de sequedad y remiendos se pierdan.  El anhela que estos odres sobrevivan, pero mediante la milagrosa transformación que solo Dios puede hacer en ellos.

¿Puedes ver tu vida reflejada en esta parábola? Engañados y borrachos por el viejo vino del pecado que nos añejó, muchas veces pensamos que podíamos recibir un vino nuevo, con nuestra condición de odres viejos.  Así, vez tras vez, las consecuencias de nuestra embriaguez fueron desastrosas.  Nuestro odre viejo se desgarró.  El vino nuevo se perdió.  Y en lugar de desechar ese odre viejo que nos causó tanta perdición, optamos por remendar la piel rasgada; decidimos poner parchos que nunca curarían la ruptura. Nos resistimos a descartar lo que ya no servía; porque en nuestra negación, pensamos que un remiendo solucionaría el problema.

Pero hoy, las palabras de Jesús vienen a enseñarnos, a confrontarnos con amor, y a darnos esperanza.  Porque no es cualquier persona quien te habla.  Cristo es el Vino Nuevo, el fruto de la vid del nuevo pacto, hecho hombre por amor a la humanidad.  Porque todos éramos odres viejos antes que Él llegara con su nuevo Evangelio.  Porque Él se nos ofreció como el Nuevo Vino que rompió con todo lo pasado.  Pero para recibirlo, Él necesita de ti.  Él necesita que el viejo hombre que te esclavizó sea enterrado para siempre y que un nuevo hombre surja a la vida.

¿Puedes entender ahora la parábola de Jesús?  Porque más que una parábola, Cristo se presenta como el Vino Nuevo que anhela compartirse con la humanidad.  Porque Él anhela llenarte.  ¿Qué tendrás que hacer?  Descarta el odre viejo.  Descarta el vino viejo que embriagó tu vida con la borrachera del pecado.  Aleja de tu boca ese vino viejo que te esclavizó y que erosionó tu pureza hasta convertirte en un hombre débil y lleno de remiendos. Ahora, hoy, tú puedes ser un odre nuevo.  Hoy Cristo está dispuesto a transformarte.

Porque Él sabe que su nuevo vino necesita un nuevo odre.  Él sólo necesita la actitud de un corazón dispuesto y arrepentido; un corazón rendido ante su misericordia.  Entonces, y sólo entonces, serás un odre nuevo; un odre limpio y puro, capaz de resistir el poder restaurador del Espíritu Santo de Dios.  Porque habrás llegado a los pies de Jesús sin falsos pretextos, si disfraz de hombre nuevo tras el cual todavía se esconde el hombre viejo. Entonces, tu odre nuevo, intacto, sin hedor al pasado, sin mancha, estará listo.

¿Qué faltará?  Que abras tu odre.  Abrelo lo más posible y recibe el Vino Nuevo que Cristo te ofrenda; llénate de su perdón restaurador y llénate de su Amor, porque ya nunca más tendrás que ser un odre viejo.  Y dejando atrás la pasada embriaguez del pecado que te ató, embriágate ahora de su presencia transformadora; embriágate de su incomparable libertad.  Sí; anhela este Vino Nuevo con la pasión y el compromiso de un odre nuevo.  Anhela tanto recibirlo, como Él anhela recibirte a ti.

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!

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Pureza Sexual … ¿PUREZA EN LA MALETA, O EN EL CORAZÓN?

febrero 4, 2015

Saludos nuevamente a todos ustedes que defienden día a día su pureza sexual

La pureza sexual no tiene caras dobles, disfraces, ni apariencias.  Siendo un obsequio de Dios, refleja los atributos de su Dador:  Es siempre trasparente y nunca cambia.  Para quien desea recibir este maravilloso regalo, el reto está en preservarlo como nos fue entregado.  ¿Podrá existir un reto más alejado de nuestra realidad de vida?  ¿Podremos estar más alejados de aquel Edén, donde la pureza de nuestra desnudez era tal, que ni siquiera nos dábamos cuenta de ella?  Hoy, nuestra realidad es vivir en un mundo que idolatra al dios sexo, a la diosa carnalidad y al ídolo lujuria sexual sobre el altar del erotismo desenfrenado.  Hoy, somos seducidos, conquistados y esclavizados por un sexo que fue diseñado para elevarnos por encima de la creación, no para lanzarnos al sótano de ella, como si fuéramos seres dominados por el instinto de preservación de la especie.  Pero, sobretodo, pureza sexual se ha convertido en una apariencia social que muchos predican y pocos practican.  Pureza sexual se ha convertido en esa obra maestra del museo, que nos encantaría tener, pero que resulta inalcanzable a nuestro bolsillo. Entonces, nos conformamos con comprar aquella pobre imitación que nos recuerda la obra verdadera, que nos engaña a medias, que nos produce una satisfacción defectuMan-with-suitcase-webosa, cuando la colgamos en la pared de nuestras apariencias.  La verdad es que en muchas ocasiones aparentamos tener una pureza sexual que no tenemos.  Fingimos.

En la multitud de ojos que nos observan, buscamos aceptación y crédito hablando de una pureza sexual que se nos escapa, que nos evade, que no vive cerca de nosotros.  ¿Por qué mentimos?  ¿Será por el miedo a ser juzgados, a ser señalados como inferiores, como fracasados?  Todo esto apunta a un hombre que se ha olvidado de Dios, que ha perdido el norte y que no entiende que sólo con El es que podemos ser puros.  Se nos ha olvidado que ya fracasamos antes de que Cristo viniera a redimirnos en la Cruz. Olvidamos que sólo por su gracia derramada en aquel madero es que podemos regresar y permanecer en la pureza. Y si lo que aquí expongo suena demasiado fuerte, reflexionemos.  Examinemos la pureza que vivimos en frente de los que nos conocen, versus la pureza que vivimos cuando estamos solos, o cuando estamos con gente desconocida para nosotros.  La verdadera pureza es la que se sostiene a pesar de los cambios geográficos, o los cambios de audiencias.  Porque ser puro es ser uno.  Si cambiamos, si nuestra pureza varía como el termómetro, dependiendo del lugar, de la temperatura, o de las estaciones, entonces, debemos seguir buscando la pureza de Dios, debemos descolgar la imitación de nuestra pared y aspirar a la obra maestra que Dios tiene para nosotros. En estos tiempos, no podemos darnos el lujo de tener una pureza ambivalente, cambiante y confusa.  ¿Sabes por qué?  Porque pureza sexual ya no se trata sólo de ti.  Pureza sexual trata sobre la herencia de integridad que habrás de dejarle a tus hijos. Porque si le hablas a tus hijos de pureza todo el tiempo del mundo, pero no la vives, no estarás enseñándoles pureza; estarás enseñándoles hipocresía. Pregúntate con todas las fuerzas de tu corazón:  ¿Vives una pureza radical que no cambia, que no cede, que no se vende?  ¿Vives la misma pureza entre la gente, que la que vives en la soledad de tu cuarto, en la privacidad de tu hogar?  ¿Eres el mismo modelo de pureza e integridad cuando los ojos de tus familiares te miran, versus cuando son los ojos de personas desconocidas los que se posan sobre ti?

Hoy, le pido a Dios que te permita tener una pureza sexual sin signos de variación.  Hoy le pido a Dios que te permita modelarle a tus hijos y a la generación venidera una pureza que no ceda ante la presión de un mundo que le vendió el alma al sexo y que ridiculiza a quienes desean caminar en pureza sexual. Tal vez, seamos minoría en estos tiempos; tal vez nuestras voces se diluyan en medio de la multitud, pero no olvides que Cristo revolucionó al mundo con un puñado de hombres.  Sólo se necesita una flama, una chispa para provocar un gran incendio.  Piensa que hoy, tu puedes hacer la diferencia en tu hogar, en tu vecindario, en tu trabajo, en tu iglesia.  Dios te respaldará y animará, porque a EL le encantan las minorías que se atreven a nadar en contra de la corriente.  Sí, muchos te dirán que perderás multitud de diversiones y placeres que este mundo te ofrece.  Pero yo prefiero perder estos placeres, que son pasajeros, con tal de disfrutar aquellos que me aguardan en la mansión eterna.  ¿Cuáles prefieres tú?  Sé puro ahora… ¡Esa pureza te llevará a la eternidad!

Un abrazo,

Edwin Bello

Fundador

Pureza Sexual…  ¡Riega  la  Voz!